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He vuelto a terapia. Y ella me dijo: “Sucede que a veces las parejas se van, pero llega un día, que una se queda”.

Me gusto la frase. Mi parte romántica se engancho a ella. Pero no quiero que se convierta en un mantra. Es una frase peligrosa. Doble. Y… ¿Si no sucede? Porque puede pasar. Puede ocurrir, que esa persona nunca llegue, y entonces… ¿seré un ser incompleto siempre en busca de ella?

No.

Tan sólo tenemos el hoy. El aquí y el ahora.

Ayer vi Chavela. Brutal. Espectacular. Salí herida de vida, y con hambre de vida, y de piel, y de besos, de viajes.

Quiero que me toque la lotería. Un gran premio para que no tenga que ir a trabajar. No quiero autorealizarme en el trabajo. Ni conseguir éxito. No acabo de entender cómo la gente aún se cree ese discurso del trabajo, y la superación personal. Somos esclavos y nos tendríamos que rebelar. Alzar nuestra voz para ser libre.

Para mí, no hay mayor éxito que hacer lo que quiero: disponer de mi tiempo. Elegir.


Escribo desparramando las letras. Sin sentido. A destajo. Quizás es este calor, que no me permite detenerme y realizar post ingeniosos, poéticos o salvajes. Quizás, la imaginación anda atrofiada. 

Quien sabe…

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Para que toque hay que jugar
jajaja
aunque hay muchas loterias, a veces sólo hay que arriesgar
mua
NOOR ha dicho que…
Yo solo pienso en presente y en un futuro de un mes o dos...mas alla ya no quiero ni oensar...
Yo tb me apunto a la loteria ( y juego)..yo opino como tu...a mi el trabajo no me supone un reto personal...un buen pellizco y me retiro tan ancha..un atico..viajar.
Pd: q si no aparece tp pasa nada...( ella..)
Besos

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Me desvanezco en la nada. No tengo historias. Las palabras han emigrado. Las ideas se han quedado afónicas. No puedo hacer que estalle la primavera en las letras. Nada. Tan sólo goteo rabia. No quiero a nadie. A nadie. Tengo todos los sentidos muertos. Pervertida en la demolición. Sulfatada en la inclemencia de la atrocidad. Me atraganto de tanta maldad. El inferno crece en mí. Me recreo en la inmundicia. Me revuelco en el estiércol. Tan sólo me salen exabruptos de ácido sulfúrico. Tengo la sangre empapada de cólera. Y sucia. Es la mía una sangre que se levanta, que se pone en pie de tanta rabia condensada. Tengo demasiado ruido dentro, tanto que no puedo pensar. Camino y camino y no se hace el futuro. Camino y no me alejo de ésta náusea que me acecha. Soy el lirismo de las babas. Un deseo putrefacto. Tengo el corazón incendiado.  Necesito silencio. Necesito una isla. Hoy van a estallar los cohetes. Y yo quiero estallar con ellos. Ser pólvora. Y nada más.

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