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Carta a J. (VIII)


He comprado un boleto de la ONCE. Mañana es el sorteo. Ha sido un acto instintivo, sin premeditación. He visto a la mujer que los vendía y me he lanzado hacía ella. Supongo que por necesidad de recuperar los momentos alegres, y para invocar el pasado. Mira, hay un poema de Leire Olmeda que viene a decir esto:

Recordemos los buenos tiempos.
Ven, siéntate a mi lado con una cerveza.
Sé que te acuerdas: 
no te hagas el despistado conmigo.

Puedes quedarte callado el resto de la lucha,
no responder a las preguntas absurdas.
Me da lo mismo porque yo no pienso olvidarlo.  


A mi me gusta la poesía, aunque ahora estoy en época bulímica de lecturas. Como propósito, siempre me digo: “Lee, lee, lee”, pero apremian las obligaciones, y con ellas, la vida.

Tu madre esta un poco triste. Se siente pequeña. Diminuta como un alfiler. A veces, nos pasa, y es que sucede, que se nos cuela una voz interna por dentro que se empieza a enredar en nuestra cabeza, y se convierte en una madeja enmarañada, difícil de desenmarañar, y es tan grande, tan inmensa, y pesa tanto, que no nos deja avanzar.

Otras veces, esa voz se convierte en un monstruo con dientes afilados, que nos pega pequeños mordiscos, y nos hace daño

Cuando te pase eso, haz una cosa: PARA. Detente. No hagas nada, absolutamente nada. Cierra los ojos y respira y siente tu cuerpo. Siente el aire que entra en tus pulmones. Y nada más.

Esto es como la ley del esfuerzo invertido, de no sé que autor. Él decía que cuando intentas permanecer en la superficie del agua, te hundes, y que cuando intentas mantenerte sin hacer nada, entonces flota.

Y es que la vida es más sencilla de lo que pueda parecer. Te lo prometo. Y aunque yo no soy de promesas, esta sí que la hago, porque tengo la certeza absoluta de ella. La vida es sentir, parar, vivir con atención, vivir con amor. Nada más. 

¿Sabes? Me gustaría ayudar a tu madre, pero no sé como. 

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Querida tita J...

yo creo que si que la ayudas, porque cuando te lee...ella te lee y me lo cuenta a mi, el corazón le late más rápido y a mi también, a veces mientras te lee me acaricia, me toca desde fuera pensando si la noto o no (sí, sí que la noto siempre), a veces sonríe y otras llora despacito... espera, espera, espera...

esperad las dos, yo solo espero y soy feliz

muaaaa