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Tengo los ojos agrietados de tanto dolor


La pobreza huele mal. La pobreza nos provoca la huida, y vuelve invisibles a los pobres, a esos, a los que no son nada, nada de nada, ni tan siquiera NADA.

Los pobres. Los indignos. Los malolientes.
Los vergonzosos y deshonrosos NADA
Los que no tienen nombre. Ni casa.
Pero si dientes.
Y  hambre.

Ellos son la pesadilla infame. El dolor de ojos al contemplarlos. El incordio que destroza nuestra belleza efímera.

La lágrima con conciencia tardía.
La lástima de nuestro mundo.
La lástima de ese mundo tuyo.

La vida que no tocas,
Y que asfixias con tus actos.
Y que matas con tus manos.
Tus propias manos. 

Comentarios

R. Bullón Acebes ha dicho que…
Los nadies, darling, los nadies:
http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=D1hlhSXsfZA
Unknown ha dicho que…
Querida Victoria es usted una maestra de las letras.Gracias.Un abrazo.

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Soy un paraíso perdido

Me desvanezco en la nada. No tengo historias. Las palabras han emigrado. Las ideas se han quedado afónicas. No puedo hacer que estalle la primavera en las letras. Nada. Tan sólo goteo rabia. No quiero a nadie. A nadie. Tengo todos los sentidos muertos. Pervertida en la demolición. Sulfatada en la inclemencia de la atrocidad. Me atraganto de tanta maldad. El inferno crece en mí. Me recreo en la inmundicia. Me revuelco en el estiércol. Tan sólo me salen exabruptos de ácido sulfúrico. Tengo la sangre empapada de cólera. Y sucia. Es la mía una sangre que se levanta, que se pone en pie de tanta rabia condensada. Tengo demasiado ruido dentro, tanto que no puedo pensar. Camino y camino y no se hace el futuro. Camino y no me alejo de ésta náusea que me acecha. Soy el lirismo de las babas. Un deseo putrefacto. Tengo el corazón incendiado.  Necesito silencio. Necesito una isla. Hoy van a estallar los cohetes. Y yo quiero estallar con ellos. Ser pólvora. Y nada más.

"Soy lo prohibido"

Estoy enfermera señor, enferma. Deliro constantemente. Permanentemente pensando en los cuerpos que chocan, en jadeos, y en pechos sonrosados. Dentro fuera, dentro fuera, dentro fuera, dentro de ti… Y en una mano que se hunde, que me atraviesa, y me traspasa, como una espada. Y en la aureola de tu vientre. ¡Ay señor! ¡La violencia del amor se ha desatado! ¡Ay señor! ¡El zarpazo del amor me ha alcanzado! Y mira mis manos, aquí te las enseño, y te las entrego. En ellas esta el olor de las prisas, y de las flores que se rompen y estallan. Perdóname señor, por haber atracado su enigma. Pero ahora por favor, ayúdame,¡ayúdame!, y calma mi sed. Y domestica mi amor. Pues no tengo fuerzas suficientes, señor para aguantarlo, para sostener a este monstruo llamado AMOR. Arráncalo de mí. Quítalo de mí. Y corta su recuerdo. Señor, yo sólo quiero ser libre.