Victoria,
existe. Come. Respira. Y, a veces, se convierte en error, en su propio error de
cálculo, por querer tener tanta precisión matemática en la vida. Y la vida se
venga de ella. Con saña. Y de manera impía. Porque la vida es una bestia
salvaje. Irrefrenable. Tiene tanta fuerza, que si te descuidas, te pueda
aplastar. La vida, a veces, es muy puta, y muy pendona.
Pero….
Comentarios