Escojo los hoteles por las camas.
No por el dinero. Ni por las fresas de bienvenida,
ni por la botellas de champan en el mini-bar.
Yo escojo los hoteles por sus camas.
Y escojo, la más ancha, la más grande.
La de las sábanas blancas.
Porque sé que en las noches negras oscuras, y abruptas.
En la penumbra de la sombras, en las horas más intempestivas
Es allí donde surge el milagro: Nace la mañana.
No por el dinero. Ni por las fresas de bienvenida,
ni por la botellas de champan en el mini-bar.
Yo escojo los hoteles por sus camas.
Y escojo, la más ancha, la más grande.
La de las sábanas blancas.
Porque sé que en las noches negras oscuras, y abruptas.
En la penumbra de la sombras, en las horas más intempestivas
Es allí donde surge el milagro: Nace la mañana.
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