Ir al contenido principal

La suerte

Leo. Leo con la salvaje necesidad de poseer palabras que no son mías. Quiero arrancar las palabras a los libros y vomitarlas. Poseerlas. Sin clemencia. Pero mis ideas están carbonizadas. Obsoletas.


La belleza te permite sobrevivir. Te genera un camino. Un destino. Un lugar dónde ir.

Los otros, los restos, los feos, los que tienen el rostro arado, están condenados a ser camaleón. A la búsqueda incesante de un yo que no existe. Ni tienen. Ni tendrán.

Y escuchan siempre, una y otra vez, esa maldita palabra que chirria en sus orejas: acéptate.

Y ¿si no quiero? ¿y si quiero permanecer con mi boca triste, y angustiada por este rostro que la madre naturaleza me ha otorgado?

¿de qué manera nos condiciona un ojo verde, o una estatura inusual?

Ser grotesco, abrupto, y rugoso te despista de la vida, y hace que pase vertiginosamente por tus ojos, mientras te empeñas en NO SER lo que eres.

Comentarios

Ico ha dicho que…
confórmate con eso que dicen "quien te quierre te querrá como eres" sí todo condiciona, la belleza, como nos vemos a nosotros mismos y hasta el acento.

Entradas populares de este blog

Soy un paraíso perdido

Me desvanezco en la nada. No tengo historias. Las palabras han emigrado. Las ideas se han quedado afónicas. No puedo hacer que estalle la primavera en las letras. Nada. Tan sólo goteo rabia. No quiero a nadie. A nadie. Tengo todos los sentidos muertos. Pervertida en la demolición. Sulfatada en la inclemencia de la atrocidad. Me atraganto de tanta maldad. El inferno crece en mí. Me recreo en la inmundicia. Me revuelco en el estiércol. Tan sólo me salen exabruptos de ácido sulfúrico. Tengo la sangre empapada de cólera. Y sucia. Es la mía una sangre que se levanta, que se pone en pie de tanta rabia condensada. Tengo demasiado ruido dentro, tanto que no puedo pensar. Camino y camino y no se hace el futuro. Camino y no me alejo de ésta náusea que me acecha. Soy el lirismo de las babas. Un deseo putrefacto. Tengo el corazón incendiado.  Necesito silencio. Necesito una isla. Hoy van a estallar los cohetes. Y yo quiero estallar con ellos. Ser pólvora. Y nada más.

"Soy lo prohibido"

Estoy enfermera señor, enferma. Deliro constantemente. Permanentemente pensando en los cuerpos que chocan, en jadeos, y en pechos sonrosados. Dentro fuera, dentro fuera, dentro fuera, dentro de ti… Y en una mano que se hunde, que me atraviesa, y me traspasa, como una espada. Y en la aureola de tu vientre. ¡Ay señor! ¡La violencia del amor se ha desatado! ¡Ay señor! ¡El zarpazo del amor me ha alcanzado! Y mira mis manos, aquí te las enseño, y te las entrego. En ellas esta el olor de las prisas, y de las flores que se rompen y estallan. Perdóname señor, por haber atracado su enigma. Pero ahora por favor, ayúdame,¡ayúdame!, y calma mi sed. Y domestica mi amor. Pues no tengo fuerzas suficientes, señor para aguantarlo, para sostener a este monstruo llamado AMOR. Arráncalo de mí. Quítalo de mí. Y corta su recuerdo. Señor, yo sólo quiero ser libre.