Ir al contenido principal

La suerte

Leo. Leo con la salvaje necesidad de poseer palabras que no son mías. Quiero arrancar las palabras a los libros y vomitarlas. Poseerlas. Sin clemencia. Pero mis ideas están carbonizadas. Obsoletas.


La belleza te permite sobrevivir. Te genera un camino. Un destino. Un lugar dónde ir.

Los otros, los restos, los feos, los que tienen el rostro arado, están condenados a ser camaleón. A la búsqueda incesante de un yo que no existe. Ni tienen. Ni tendrán.

Y escuchan siempre, una y otra vez, esa maldita palabra que chirria en sus orejas: acéptate.

Y ¿si no quiero? ¿y si quiero permanecer con mi boca triste, y angustiada por este rostro que la madre naturaleza me ha otorgado?

¿de qué manera nos condiciona un ojo verde, o una estatura inusual?

Ser grotesco, abrupto, y rugoso te despista de la vida, y hace que pase vertiginosamente por tus ojos, mientras te empeñas en NO SER lo que eres.

Comentarios

Ico ha dicho que…
confórmate con eso que dicen "quien te quierre te querrá como eres" sí todo condiciona, la belleza, como nos vemos a nosotros mismos y hasta el acento.

Entradas populares de este blog

Soy un paraíso perdido

Me desvanezco en la nada. No tengo historias. Las palabras han emigrado. Las ideas se han quedado afónicas. No puedo hacer que estalle la primavera en las letras. Nada. Tan sólo goteo rabia. No quiero a nadie. A nadie. Tengo todos los sentidos muertos. Pervertida en la demolición. Sulfatada en la inclemencia de la atrocidad. Me atraganto de tanta maldad. El inferno crece en mí. Me recreo en la inmundicia. Me revuelco en el estiércol. Tan sólo me salen exabruptos de ácido sulfúrico. Tengo la sangre empapada de cólera. Y sucia. Es la mía una sangre que se levanta, que se pone en pie de tanta rabia condensada. Tengo demasiado ruido dentro, tanto que no puedo pensar. Camino y camino y no se hace el futuro. Camino y no me alejo de ésta náusea que me acecha. Soy el lirismo de las babas. Un deseo putrefacto. Tengo el corazón incendiado.  Necesito silencio. Necesito una isla. Hoy van a estallar los cohetes. Y yo quiero estallar con ellos. Ser pólvora. Y nada más.

Vuelvo

Vuelvo. Después de cinco años. Aquí estoy. Otra vez. En mi refugio. Volver a las letras. Y vuelvo, porque son mi bálsamo, mi lenitivo. Durante cinco años he huido de la vida. No me he encontrado. He vivido de paso. Siempre al borde del precipicio. De abrazos y besos agónicos sin futuros. He mentido. Y me he mentido.  Y me doy pena, por el tiempo perdido. Si naciera otra vez, si me dieran la oportunidad de volver a vivir, cambiaría cosas, pero ya no puedo. Es demasiado tarde. Ahora sólo puedo andar hacía adelante. Ahora estoy cerrada a cal y canto. Cerrada de ojos. Cerrada de corazón. Solo quiero estar con los míos. Escupo a los extraños. Insulto a los diferentes. Sólo quiero mi soledad. Embadurnarme de ella. Sé que pasará. Porque al final, todo pasa. ¿Cuándo? Lo ignoro. No quiero mendigar el amor. No quiero reclamarlo. No quiero. No quiero. No quiero. Quiero amor. Amor del bueno. Amor que te estruja Amor que te cuida Amor que te custodia en la enf...