Ir al contenido principal

La puerta...

¿Se puede aprender a querer? No. Rotundamente no.

Se hace o no se hace. Se quiere o no se quiere. Pero no se aprende. No se estudia en las escuelas, ni en las universidades más avanzadas, ni mucho menos en las noches de discoteca. 

Y entonces...

Cuando no puedas arrancarte su nombre de tu mente, cuando no puedas deshacerte de su piel, cuando lo único que quieras es ser esclava de su mano caliente, y estar subyugada a sus aullidos, cuando todos los trenes te lleven al túnel de sus piernas, entonces, entonces estarás queriendo.

Pero cuando pienses en cómo sería dormir con ella todos los días, estarás perdido.

Entonces, ya no hay vuelta atrás.

Entonces aparece el miedo. Un miedo de ataúdes negros y esquirlas blancas. Un miedo que convierte los ojos en llanto.

Un miedo de relojes y puertas sin respuestas. Porque el miedo es tiempo.  Porque el tiempo avanza sigilosamente por la piel, y encharca los pulmones de dudas, de enigmas y misterios, y ahoga y aprieta pero él continúa avanzando, galopando por los tic tac, tan deprisa, con tanta fuerza como si te pudiera romper las costillas.  
Porque el tiempo se consume, se desgasta, se acaba.

Un escalofrío recorre mi espalda, maldito océano de incertidumbre.
  
Hoy yo sólo quiero aporrear una de esas malditas puertas, derribarla, tirarla abajo, y ver que todavía estás, que continuas ahí, al otro lado. A mi lado.

Porque hoy tengo miedo. Miedo de perderte. Miedo a que caigas de repente por un hueco, por un agujero, por una cueva, y no estés.

Miedo a que desaparezcas.

Miedo a abrir la puerta que no es, la puerta equivocada.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
entonces la puerta hará ggggggggg

y aparecerás en la isla mágica

la isla al revés

y te darán la mano

Entradas populares de este blog

Soy un paraíso perdido

Me desvanezco en la nada. No tengo historias. Las palabras han emigrado. Las ideas se han quedado afónicas. No puedo hacer que estalle la primavera en las letras. Nada. Tan sólo goteo rabia. No quiero a nadie. A nadie. Tengo todos los sentidos muertos. Pervertida en la demolición. Sulfatada en la inclemencia de la atrocidad. Me atraganto de tanta maldad. El inferno crece en mí. Me recreo en la inmundicia. Me revuelco en el estiércol. Tan sólo me salen exabruptos de ácido sulfúrico. Tengo la sangre empapada de cólera. Y sucia. Es la mía una sangre que se levanta, que se pone en pie de tanta rabia condensada. Tengo demasiado ruido dentro, tanto que no puedo pensar. Camino y camino y no se hace el futuro. Camino y no me alejo de ésta náusea que me acecha. Soy el lirismo de las babas. Un deseo putrefacto. Tengo el corazón incendiado.  Necesito silencio. Necesito una isla. Hoy van a estallar los cohetes. Y yo quiero estallar con ellos. Ser pólvora. Y nada más.

Vuelvo

Vuelvo. Después de cinco años. Aquí estoy. Otra vez. En mi refugio. Volver a las letras. Y vuelvo, porque son mi bálsamo, mi lenitivo. Durante cinco años he huido de la vida. No me he encontrado. He vivido de paso. Siempre al borde del precipicio. De abrazos y besos agónicos sin futuros. He mentido. Y me he mentido.  Y me doy pena, por el tiempo perdido. Si naciera otra vez, si me dieran la oportunidad de volver a vivir, cambiaría cosas, pero ya no puedo. Es demasiado tarde. Ahora sólo puedo andar hacía adelante. Ahora estoy cerrada a cal y canto. Cerrada de ojos. Cerrada de corazón. Solo quiero estar con los míos. Escupo a los extraños. Insulto a los diferentes. Sólo quiero mi soledad. Embadurnarme de ella. Sé que pasará. Porque al final, todo pasa. ¿Cuándo? Lo ignoro. No quiero mendigar el amor. No quiero reclamarlo. No quiero. No quiero. No quiero. Quiero amor. Amor del bueno. Amor que te estruja Amor que te cuida Amor que te custodia en la enf...