Yo no quería, yo no quería…
Pero lo imposible no se detiene, y florece…
Y creció en mis manos el cataclismo, el terremoto,
Y un temblor de carne.
No tuve más remedio que ahogarme en el mar de sus ojos.
Hoy, me peino para otra.
Pero lo imposible no se detiene, y florece…
Y creció en mis manos el cataclismo, el terremoto,
Y un temblor de carne.
No tuve más remedio que ahogarme en el mar de sus ojos.
Hoy, me peino para otra.
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