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Lo confieso, no soy Dios

La consigna es clara:
No ser vulnerable
Ser Dios.
Pero lo confieso:
La vida me asusta.
Me escuece
Me abrasa.
¿Qué es vivir sino tormentos fúnebres
Zarpazos de mercurios,
Calvario y aflicción?
¿Será la vida sólo dolor?
Inclemencia adusta
Hiel y limón.

Tengo miedo.



Comentarios

Anónimo ha dicho que…
y construyo castillos
me río
fijaros que poderosa
son de arena
cualquier niño travieso los destruyo
guardo silencio

invento magias
me reluce el corazón
¿no lo veis?
no funcionan
se estrellan contra el techa de la realidad
me muerdo los labios

la única palabra con omni que conjugo es omnivora

mal momento para ser superheroe señorita...
Aengus Og ha dicho que…
Sí,la vida tiene "zarpazos de mercurio"(permíteme que te robe las palabras)y tiene también dolor,mucho dolor...pero no olvidemos que también tiene segundos de seda que pueden durar toda una vida,o dos vidas,o más.Siempre se está a tiempo de sentir un rayo mágico entre tanta negrura.Lo difícil es hacer que dure más de un instante.
Un abrazo muy fuerte que borre los instantes negros y los arañazos de hierro!
Aengus Og ha dicho que…
Por cierto,se me olvidaba:No te hace falta ser Dios.

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Soy un paraíso perdido

Me desvanezco en la nada. No tengo historias. Las palabras han emigrado. Las ideas se han quedado afónicas. No puedo hacer que estalle la primavera en las letras. Nada. Tan sólo goteo rabia. No quiero a nadie. A nadie. Tengo todos los sentidos muertos. Pervertida en la demolición. Sulfatada en la inclemencia de la atrocidad. Me atraganto de tanta maldad. El inferno crece en mí. Me recreo en la inmundicia. Me revuelco en el estiércol. Tan sólo me salen exabruptos de ácido sulfúrico. Tengo la sangre empapada de cólera. Y sucia. Es la mía una sangre que se levanta, que se pone en pie de tanta rabia condensada. Tengo demasiado ruido dentro, tanto que no puedo pensar. Camino y camino y no se hace el futuro. Camino y no me alejo de ésta náusea que me acecha. Soy el lirismo de las babas. Un deseo putrefacto. Tengo el corazón incendiado.  Necesito silencio. Necesito una isla. Hoy van a estallar los cohetes. Y yo quiero estallar con ellos. Ser pólvora. Y nada más.

"Soy lo prohibido"

Estoy enfermera señor, enferma. Deliro constantemente. Permanentemente pensando en los cuerpos que chocan, en jadeos, y en pechos sonrosados. Dentro fuera, dentro fuera, dentro fuera, dentro de ti… Y en una mano que se hunde, que me atraviesa, y me traspasa, como una espada. Y en la aureola de tu vientre. ¡Ay señor! ¡La violencia del amor se ha desatado! ¡Ay señor! ¡El zarpazo del amor me ha alcanzado! Y mira mis manos, aquí te las enseño, y te las entrego. En ellas esta el olor de las prisas, y de las flores que se rompen y estallan. Perdóname señor, por haber atracado su enigma. Pero ahora por favor, ayúdame,¡ayúdame!, y calma mi sed. Y domestica mi amor. Pues no tengo fuerzas suficientes, señor para aguantarlo, para sostener a este monstruo llamado AMOR. Arráncalo de mí. Quítalo de mí. Y corta su recuerdo. Señor, yo sólo quiero ser libre.