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Recortes de un pasado, o de dos cuerpos heridos

El aburrimiento gangrena sus pensamientos. Necesita airearlos. Victoria se detiene. Se refugia en la belleza fugitiva del recuerdo, y los sigue, y los busca, y tiembla. Los recuerdos se deshacen en sus manos….

Manos que asesinan al deseo, que acuchillan la luna negra.
Diez destrales sostienen la canción.
Diez destrales arden en la madrugada, en el bosque.
El silicio tallado avanza, serpenteando,
Golpe a golpe, en busca el oro.
Duele el placer. El destino.
Amanece.
Mis manos callan. Se han fugado los huracanes.
Se abre un pórtico. Me detengo.
No sé qué hay después. Pero avanzo.
Quiero más

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Recubierta de tristeza. De melancolía. Y desidia. Mi sonrisa ha desaparecido. No existe. Mi sonrisa ha muerto. Mi sonrisa demolida. Deconstruida. Destruida. Arrasada. Aniquilada.

Mis labios ausentes para la vida, pero no para el grito.
Mis labios guillotinas.
Mis labios descalzos.
Mis labios indigentes.
Desprovistos de sonrisa.
Sin vestigios de otra vida.


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