Hoy todavía es el ayer, el ayer de la destrucción, la desolación, y la indolencia.
El ayer se resiste a desaparecer. El ayer persiste.
El tiempo es inmortalidad e insomnio pétreo.
Angustia incierta y eterna.
La esperanza de los incapaces, y tozudos.
Pero el tiempo no es un cúter laminado.
Sino avanzar entre la niebla.
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