Cuando el deseo aún tiemble escribe.
No le dejes que se duerme, ni se convierta en fugitivo.
Cuando el deseo aún te perturbe, y sea promesa,
Y rostro encendido, escribe.
Porque es la única manera de cazar a la bestia.
Por eso ahora, que te has ido,
Y sólo tengo ausencia,
por eso ahora que tengo tu sexo en mis manos,
Latiendo aún, y durmiendo conmigo, escribo.
Tu despedida fue el comienzo de este poema.
Comentarios
Sensual y sexual...
joder
soy una comentarista sosa que le vamos a hacer ;)
un beso