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Tan sólo la soledad podrá salvarte

Por favor, por favor…
No te acerques, no te acerques a mí. Ahora no.
Porque te voy a infectar,
Porque te voy a embadurnar de helechos, cuernos y ataúdes
Y enseñare a tus sueños el olor de las cloacas amarillas.
Porque yo soy un residuo de belleza. Un Criptograma de tormenta.
Una violencia agasajada con cerveza negra.
El taxi perdido en la madrugada,
en esa noche de resaca.
Por eso por favor, no te acerques…
No te acerques porque yo encierro la muerte.
Porque si me filtro en ti estás perdida.
Detente, por favor, no te acerques…
Porque depositaré mis huevos en tu cuerpo,
Mis crías en ti, mis larvas en ti, dentro de ti…
Y te devoraran por dentro. Desde dentro.
Y serás solo solo…
un triste insecto.




Comentarios

alejandra ha dicho que…
Triste, salvaje... diferente
Anónimo ha dicho que…
Mira estaba leyendo poesía y ha sido leer esta y pensar que te iba a gustar

SALVACIÓN

Se fuga la isla
Y la muchacha vuelve a escalar el viento
y a descubrir la muerte del pájaro profeta
Ahora
es el fuego sometido
Ahora
es la carne
la hoja
la piedra
perdidos en la fuente del tormento
como el navegante en el horror de la civilación
que purifica la caída de la noche
Ahora
la muchacha halla la máscara del infinito
y rompe el muro de la poesía.

Alejandra Pizarnik

un beso
Elena
Begoña Leonardo ha dicho que…
Mejor ser un triste insecto que no ser nada... Que felices días por venir y que no decaigan las ganas de escribir.
Cariños
Ripley ha dicho que…
de la soledad sólo nosotras mismas podemos salvarnos aferrándonos a la vida , una vida disfrutada con otros seres

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Soy un paraíso perdido

Me desvanezco en la nada. No tengo historias. Las palabras han emigrado. Las ideas se han quedado afónicas. No puedo hacer que estalle la primavera en las letras. Nada. Tan sólo goteo rabia. No quiero a nadie. A nadie. Tengo todos los sentidos muertos. Pervertida en la demolición. Sulfatada en la inclemencia de la atrocidad. Me atraganto de tanta maldad. El inferno crece en mí. Me recreo en la inmundicia. Me revuelco en el estiércol. Tan sólo me salen exabruptos de ácido sulfúrico. Tengo la sangre empapada de cólera. Y sucia. Es la mía una sangre que se levanta, que se pone en pie de tanta rabia condensada. Tengo demasiado ruido dentro, tanto que no puedo pensar. Camino y camino y no se hace el futuro. Camino y no me alejo de ésta náusea que me acecha. Soy el lirismo de las babas. Un deseo putrefacto. Tengo el corazón incendiado.  Necesito silencio. Necesito una isla. Hoy van a estallar los cohetes. Y yo quiero estallar con ellos. Ser pólvora. Y nada más.

"Soy lo prohibido"

Estoy enfermera señor, enferma. Deliro constantemente. Permanentemente pensando en los cuerpos que chocan, en jadeos, y en pechos sonrosados. Dentro fuera, dentro fuera, dentro fuera, dentro de ti… Y en una mano que se hunde, que me atraviesa, y me traspasa, como una espada. Y en la aureola de tu vientre. ¡Ay señor! ¡La violencia del amor se ha desatado! ¡Ay señor! ¡El zarpazo del amor me ha alcanzado! Y mira mis manos, aquí te las enseño, y te las entrego. En ellas esta el olor de las prisas, y de las flores que se rompen y estallan. Perdóname señor, por haber atracado su enigma. Pero ahora por favor, ayúdame,¡ayúdame!, y calma mi sed. Y domestica mi amor. Pues no tengo fuerzas suficientes, señor para aguantarlo, para sostener a este monstruo llamado AMOR. Arráncalo de mí. Quítalo de mí. Y corta su recuerdo. Señor, yo sólo quiero ser libre.