No te puedo dar nada,
Ni un verso de plata,
Ni un centauro envuelto en papel de estraza.
Nada…
Sólo soy un triste mercader de orquídeas blancas
que confunde en el mapa donde se encuentra Manhattan.
Soy la última parada de metro, donde se bajan los restos.
Los perdedores. Los nadies.
El soldado poeta, desnudo y solitario, que no dispara balas,
En mitad de la batalla,
sino viento y dulces nanas
El loco que no dibuja, sino que raya.
El reloj sin pila. El peine que le faltan cuatro dientes.
Lo siento…
Porque ni un ramillete de promesas guardo en mi almohada.
Yo tan sólo tengo un corazón rojo,
Un corazón rojo para darte.
Él, mi órgano de confianza.
Ni un verso de plata,
Ni un centauro envuelto en papel de estraza.
Nada…
Sólo soy un triste mercader de orquídeas blancas
que confunde en el mapa donde se encuentra Manhattan.
Soy la última parada de metro, donde se bajan los restos.
Los perdedores. Los nadies.
El soldado poeta, desnudo y solitario, que no dispara balas,
En mitad de la batalla,
sino viento y dulces nanas
El loco que no dibuja, sino que raya.
El reloj sin pila. El peine que le faltan cuatro dientes.
Lo siento…
Porque ni un ramillete de promesas guardo en mi almohada.
Yo tan sólo tengo un corazón rojo,
Un corazón rojo para darte.
Él, mi órgano de confianza.
Comentarios
Éso es bueno,muy bueno!
Abrazo!
eso será para los que no sepan mirar
un beso señorita
Elena