Soledad. Soledad por no tener un nombre. Soledad que oprime corazones en la noche. Soledad que ahoga. Soledad pesada como el plomo, como el dolor infantil que te atraviesa al ver tu muñeca rota. Soledad triste como las flores apiñadas en una botella de agua.
Si me estrujas, sólo hallarás soledad.
Cierro la mano. Y rompo el espejo. Me odio, te dices. Me odio, me digo.
Y lo repito. Después lloro.
Después…
Desayuno. Yo sola. El zapato solo. El zapato negro. El zapato único.
Después solo quedan restos.
Migas. Pieles de frutas. Cáscaras por todas partes. Cadáveres de vida. Gemidos de Soledad.
Escucho música. RN3. Grupos indies. Canciones que inundan mis oídos. Canciones solas. Canciones que no comparto. Canciones….
La música es el pétalo de una magnolia ennegrecida. La ausencia de un opalino cuerpo.
Miro el cielo. Y veo que está ardiendo. Pero me da igual. No me importa, porque yo tan sólo quiero unos labios que llevarme a la boca.
Yo quiero Amor. Y sino…
Muerte.
Comentarios
ya
yo me digo siempre eso: sisshh ya, como un mantra extraño que funciona ante el susto de la vida, cuando las ganas de comértela a bocados se dan la vuelta (como calcetines despistados), y la calle, las cosas, las voces, todo se te clava en los ojos
sisshh
ya
te presto mi mantra un rato, por si funciona
un beso
la vida es demasíado corta para vivir tristes nena, lucha, cree y ama
Catastrófica Victoria, no pares de contar.
Cariños zamoranos