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Hoy le robo el título a la Winterson: "Escrito en el cuerpo"

Quiero que tú seas mi cuchillo, que seas mi dolor errante y flagrante. A qué estas esperando, acércate, hiéreme, con tus ojos. Golpéame bien fuerte, con toda tu mano. Con toda la firmeza de tu mano. Déjame la carne lila. Morada de dolor. Tatúalo con la cólera de tu sangre. Y hazme como ella: púrpura…

Comentarios

Begoña Leonardo ha dicho que…
Confío en que el año que te espera siga trayéndote grandes dosis esperanza. Felices días.
Hay un libro de David Grossman titulado precisamente "Tú serás mi cuchillo" en el que la relación de Kafka y Milena es fundamental. Leyendo tu texto, he pensado que te gustaría. Besos
Anónimo ha dicho que…
que miedo me da pensar que nadie pueda tener tanto poder...
que miedo me da pensar que lo hacemos continuamente, dar - darnos... con los ojos cerrados (y que encima nos guste)

un beso Sra Dubrovnik
Elena
Ico ha dicho que…
Espero que este año te sea dado todo lo que anhelas y que esas fantasías y sueños, algunas se hagan realidad y luego nos cuentas.. un beso

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Soy un paraíso perdido

Me desvanezco en la nada. No tengo historias. Las palabras han emigrado. Las ideas se han quedado afónicas. No puedo hacer que estalle la primavera en las letras. Nada. Tan sólo goteo rabia. No quiero a nadie. A nadie. Tengo todos los sentidos muertos. Pervertida en la demolición. Sulfatada en la inclemencia de la atrocidad. Me atraganto de tanta maldad. El inferno crece en mí. Me recreo en la inmundicia. Me revuelco en el estiércol. Tan sólo me salen exabruptos de ácido sulfúrico. Tengo la sangre empapada de cólera. Y sucia. Es la mía una sangre que se levanta, que se pone en pie de tanta rabia condensada. Tengo demasiado ruido dentro, tanto que no puedo pensar. Camino y camino y no se hace el futuro. Camino y no me alejo de ésta náusea que me acecha. Soy el lirismo de las babas. Un deseo putrefacto. Tengo el corazón incendiado.  Necesito silencio. Necesito una isla. Hoy van a estallar los cohetes. Y yo quiero estallar con ellos. Ser pólvora. Y nada más.

"Soy lo prohibido"

Estoy enfermera señor, enferma. Deliro constantemente. Permanentemente pensando en los cuerpos que chocan, en jadeos, y en pechos sonrosados. Dentro fuera, dentro fuera, dentro fuera, dentro de ti… Y en una mano que se hunde, que me atraviesa, y me traspasa, como una espada. Y en la aureola de tu vientre. ¡Ay señor! ¡La violencia del amor se ha desatado! ¡Ay señor! ¡El zarpazo del amor me ha alcanzado! Y mira mis manos, aquí te las enseño, y te las entrego. En ellas esta el olor de las prisas, y de las flores que se rompen y estallan. Perdóname señor, por haber atracado su enigma. Pero ahora por favor, ayúdame,¡ayúdame!, y calma mi sed. Y domestica mi amor. Pues no tengo fuerzas suficientes, señor para aguantarlo, para sostener a este monstruo llamado AMOR. Arráncalo de mí. Quítalo de mí. Y corta su recuerdo. Señor, yo sólo quiero ser libre.