Quiero que tú seas mi cuchillo, que seas mi dolor errante y flagrante. A qué estas esperando, acércate, hiéreme, con tus ojos. Golpéame bien fuerte, con toda tu mano. Con toda la firmeza de tu mano. Déjame la carne lila. Morada de dolor. Tatúalo con la cólera de tu sangre. Y hazme como ella: púrpura…
Que llegue la noche, que llegue la noche… que su manto oscuro me proteja, Que su luna blanca amanse mis fieras, y mis aullidos de pena que ya no quiero pensarla, ni desearla. Que ya… Que ya me cansé de amarla.
Comentarios
que miedo me da pensar que lo hacemos continuamente, dar - darnos... con los ojos cerrados (y que encima nos guste)
un beso Sra Dubrovnik
Elena