Quiero que tú seas mi cuchillo, que seas mi dolor errante y flagrante. A qué estas esperando, acércate, hiéreme, con tus ojos. Golpéame bien fuerte, con toda tu mano. Con toda la firmeza de tu mano. Déjame la carne lila. Morada de dolor. Tatúalo con la cólera de tu sangre. Y hazme como ella: púrpura…
Estoy enfermera señor, enferma. Deliro constantemente. Permanentemente pensando en los cuerpos que chocan, en jadeos, y en pechos sonrosados. Dentro fuera, dentro fuera, dentro fuera, dentro de ti… Y en una mano que se hunde, que me atraviesa, y me traspasa, como una espada. Y en la aureola de tu vientre. ¡Ay señor! ¡La violencia del amor se ha desatado! ¡Ay señor! ¡El zarpazo del amor me ha alcanzado! Y mira mis manos, aquí te las enseño, y te las entrego. En ellas esta el olor de las prisas, y de las flores que se rompen y estallan. Perdóname señor, por haber atracado su enigma. Pero ahora por favor, ayúdame,¡ayúdame!, y calma mi sed. Y domestica mi amor. Pues no tengo fuerzas suficientes, señor para aguantarlo, para sostener a este monstruo llamado AMOR. Arráncalo de mí. Quítalo de mí. Y corta su recuerdo. Señor, yo sólo quiero ser libre.
Comentarios
que miedo me da pensar que lo hacemos continuamente, dar - darnos... con los ojos cerrados (y que encima nos guste)
un beso Sra Dubrovnik
Elena