Ir al contenido principal

El mañana...

Victoria coge aire, se ensanchan sus pulmones, y siente como el frío se introduce en su cuerpo. Respira.

Victoria tiene ganas del mañana. De volver. De regresar a las caras conocidas, y a las miradas nuevas y anónimas.

Tiene ganas de ser.

Mañana faltarán aún 15 días, para que se acabe el año, pero no quiere pensar en balances. No. Este año no.

Después de dos semanas de su cumpleaños y aún le llueven regalos. Esta vez han sido unas converse blancas. Cuando abre el regalo sonríe, y lo hace con una sonrisa juguetona y limpia. Piensa para sus adentros que eso es una señal.

Ella que lleva cuatro años, o quizás cinco con converse negras. Ella, reincidente. Que ha tenido que escuchar en más de una ocasión que se comprará unos zapatos, unas botas, o algo distinta, fue fiel y leal a ese color.

Pero esta vez el destino se ha confabulado para que su suerte cambie.
Por eso a partir de mañana sus converse serán blancas. Blancas como la nieve.

Como siempre pensó que era la felicidad.

Porque ahora, y siempre, tiene toda la vida por delante…




Comentarios

Aengus Og ha dicho que…
Eso es Victoria calza tus converse blancas y mira el mañana con una nueva mirada...pero no olvides tus converse negras,ellas te ayudarán a entender los pasos de tus converses blancas.
Y coge el año que viene con la fuerza que te caracteriza.
Abrazo!
Anónimo ha dicho que…
y sabes qué?

las converse blancas tienen un súper poder, se pueden pintar de el color que quieras

yo una vez tuve unas verdes (¡qué raro!) y en la puntera blanca escribí:
ey sonríe!!
(ey en el izquierdo y el sonríe en el derecho)

puedes dibujar sonrisas o corazones o calaveras (si quieres ser chunga)

un beso
Elena
BO ha dicho que…
qué bonitio, Victoria. Me han entrado ganas de comprarme unas. Besos¡
Ico ha dicho que…
ahora serás un lobito con zapatitos blancos..jajja
un beso..

Entradas populares de este blog

Soy un paraíso perdido

Me desvanezco en la nada. No tengo historias. Las palabras han emigrado. Las ideas se han quedado afónicas. No puedo hacer que estalle la primavera en las letras. Nada. Tan sólo goteo rabia. No quiero a nadie. A nadie. Tengo todos los sentidos muertos. Pervertida en la demolición. Sulfatada en la inclemencia de la atrocidad. Me atraganto de tanta maldad. El inferno crece en mí. Me recreo en la inmundicia. Me revuelco en el estiércol. Tan sólo me salen exabruptos de ácido sulfúrico. Tengo la sangre empapada de cólera. Y sucia. Es la mía una sangre que se levanta, que se pone en pie de tanta rabia condensada. Tengo demasiado ruido dentro, tanto que no puedo pensar. Camino y camino y no se hace el futuro. Camino y no me alejo de ésta náusea que me acecha. Soy el lirismo de las babas. Un deseo putrefacto. Tengo el corazón incendiado.  Necesito silencio. Necesito una isla. Hoy van a estallar los cohetes. Y yo quiero estallar con ellos. Ser pólvora. Y nada más.

"Soy lo prohibido"

Estoy enfermera señor, enferma. Deliro constantemente. Permanentemente pensando en los cuerpos que chocan, en jadeos, y en pechos sonrosados. Dentro fuera, dentro fuera, dentro fuera, dentro de ti… Y en una mano que se hunde, que me atraviesa, y me traspasa, como una espada. Y en la aureola de tu vientre. ¡Ay señor! ¡La violencia del amor se ha desatado! ¡Ay señor! ¡El zarpazo del amor me ha alcanzado! Y mira mis manos, aquí te las enseño, y te las entrego. En ellas esta el olor de las prisas, y de las flores que se rompen y estallan. Perdóname señor, por haber atracado su enigma. Pero ahora por favor, ayúdame,¡ayúdame!, y calma mi sed. Y domestica mi amor. Pues no tengo fuerzas suficientes, señor para aguantarlo, para sostener a este monstruo llamado AMOR. Arráncalo de mí. Quítalo de mí. Y corta su recuerdo. Señor, yo sólo quiero ser libre.