Ir al contenido principal

Yo te seguiré esperando...

He rezado, he suplicado al universo entero para que sucediera, para que hoy estuvieras allí presente, para que hoy aparecieras en algún instante, para que aparecieras delante de mí, y sólo de mí. He utilizado todas las artimañas habidas y por haber para despojarme de miedos, y fantasmas gigantes, para arrancarme las sombras que me persiguen desde mi nacimiento, para que nos fuéramos tú y yo con las manos plagadas de ilusiones blancas y dárselas a los sueños del mar.

Yo sólo quiero convertirme en valiente y alistarme en el ejército de aire.

Yo sólo quiero ser verdad sonora. Una verdad de 33 rpm.

Mientras tanto, la noche se derrumba. La gente se derrumba. Y yo me derrumbo.

Mientras tanto, la nieve tapa mi voz.

Pero yo, no lo olvides, yo te seguiré esperando.



Comentarios

Aengus Og ha dicho que…
Victoria,¿realmente vale la pena esperar?
El que espera desespera.Cada segundo de espera eliminamos minutos de vida.
Sería bonito pensar que alguien nos espera pero es más bonito pensar que alguien nos acompaña.

Un abrazo de una noche que se rompe.
alejandra ha dicho que…
Yo si creo que se viva en la espera, que es hermosa, calmada, y triste... pero a veces la tristesa también nos hace felices....
Tantaria ha dicho que…
¿Alistarte al Ejército? Chiquilla, con Ryanair los vuelos salen tirados y no hay necesidad de sufrir tanto...:-).
silbante ha dicho que…
Es posible algún día el universo se digne a escucharnos.Mientras tanto a vivir con lo que nos toca.
Nuuk ha dicho que…
esperar sólo es útil si mientras esperas no desesperas y no te paras a pensar que sólo esperas.. la vida sigue..

Entradas populares de este blog

Soy un paraíso perdido

Me desvanezco en la nada. No tengo historias. Las palabras han emigrado. Las ideas se han quedado afónicas. No puedo hacer que estalle la primavera en las letras. Nada. Tan sólo goteo rabia. No quiero a nadie. A nadie. Tengo todos los sentidos muertos. Pervertida en la demolición. Sulfatada en la inclemencia de la atrocidad. Me atraganto de tanta maldad. El inferno crece en mí. Me recreo en la inmundicia. Me revuelco en el estiércol. Tan sólo me salen exabruptos de ácido sulfúrico. Tengo la sangre empapada de cólera. Y sucia. Es la mía una sangre que se levanta, que se pone en pie de tanta rabia condensada. Tengo demasiado ruido dentro, tanto que no puedo pensar. Camino y camino y no se hace el futuro. Camino y no me alejo de ésta náusea que me acecha. Soy el lirismo de las babas. Un deseo putrefacto. Tengo el corazón incendiado.  Necesito silencio. Necesito una isla. Hoy van a estallar los cohetes. Y yo quiero estallar con ellos. Ser pólvora. Y nada más.

"Soy lo prohibido"

Estoy enfermera señor, enferma. Deliro constantemente. Permanentemente pensando en los cuerpos que chocan, en jadeos, y en pechos sonrosados. Dentro fuera, dentro fuera, dentro fuera, dentro de ti… Y en una mano que se hunde, que me atraviesa, y me traspasa, como una espada. Y en la aureola de tu vientre. ¡Ay señor! ¡La violencia del amor se ha desatado! ¡Ay señor! ¡El zarpazo del amor me ha alcanzado! Y mira mis manos, aquí te las enseño, y te las entrego. En ellas esta el olor de las prisas, y de las flores que se rompen y estallan. Perdóname señor, por haber atracado su enigma. Pero ahora por favor, ayúdame,¡ayúdame!, y calma mi sed. Y domestica mi amor. Pues no tengo fuerzas suficientes, señor para aguantarlo, para sostener a este monstruo llamado AMOR. Arráncalo de mí. Quítalo de mí. Y corta su recuerdo. Señor, yo sólo quiero ser libre.