Ir al contenido principal

Tengo quimeras podridas entre mis sábanas...


Morirme señor, morirme…

Eso es lo único que hago, lo único para lo que sirvo. Tengo ya los músculos agarrotados, entumecidos, deshidratados de quimeras con arcángeles. Y de sirenas fértiles.

Mis cuencas, vacías de resplandores celestes. Y mis manos repletas de guadañas sombrías.

Mis sueños son tumbas. Son el verbo desmayado. La sombra del miedo. La amarga despedida de las siete amantes escandinavas.

La vida se derrite en mis manos. Mis arterias repletas de gérmenes.
Soy la grieta húmeda y ennegrecida de la pared. Las baldosas frías de la mañana.

El suicidio que sobrevive.

Soy la NADA que muere.

Y mientras, en la calle gime el viento.
Y la noche cae, y llega el frío, y la vida sigue.
Y arriba en el cielo, crepitan las estrellas en silencio.



Comentarios

Anónimo ha dicho que…
ufff

no sé si me da envidia lo bien que escribes o más bien un poco de susto, pero me gusta mucho

por cierto señorita, sabe usted que existe una maquina de abrazar

un abrazo
Elena

Entradas populares de este blog

Soy un paraíso perdido

Me desvanezco en la nada. No tengo historias. Las palabras han emigrado. Las ideas se han quedado afónicas. No puedo hacer que estalle la primavera en las letras. Nada. Tan sólo goteo rabia. No quiero a nadie. A nadie. Tengo todos los sentidos muertos. Pervertida en la demolición. Sulfatada en la inclemencia de la atrocidad. Me atraganto de tanta maldad. El inferno crece en mí. Me recreo en la inmundicia. Me revuelco en el estiércol. Tan sólo me salen exabruptos de ácido sulfúrico. Tengo la sangre empapada de cólera. Y sucia. Es la mía una sangre que se levanta, que se pone en pie de tanta rabia condensada. Tengo demasiado ruido dentro, tanto que no puedo pensar. Camino y camino y no se hace el futuro. Camino y no me alejo de ésta náusea que me acecha. Soy el lirismo de las babas. Un deseo putrefacto. Tengo el corazón incendiado.  Necesito silencio. Necesito una isla. Hoy van a estallar los cohetes. Y yo quiero estallar con ellos. Ser pólvora. Y nada más.

Vuelvo

Vuelvo. Después de cinco años. Aquí estoy. Otra vez. En mi refugio. Volver a las letras. Y vuelvo, porque son mi bálsamo, mi lenitivo. Durante cinco años he huido de la vida. No me he encontrado. He vivido de paso. Siempre al borde del precipicio. De abrazos y besos agónicos sin futuros. He mentido. Y me he mentido.  Y me doy pena, por el tiempo perdido. Si naciera otra vez, si me dieran la oportunidad de volver a vivir, cambiaría cosas, pero ya no puedo. Es demasiado tarde. Ahora sólo puedo andar hacía adelante. Ahora estoy cerrada a cal y canto. Cerrada de ojos. Cerrada de corazón. Solo quiero estar con los míos. Escupo a los extraños. Insulto a los diferentes. Sólo quiero mi soledad. Embadurnarme de ella. Sé que pasará. Porque al final, todo pasa. ¿Cuándo? Lo ignoro. No quiero mendigar el amor. No quiero reclamarlo. No quiero. No quiero. No quiero. Quiero amor. Amor del bueno. Amor que te estruja Amor que te cuida Amor que te custodia en la enf...