No quiero monedas de plata,
Ni mansiones, ni palacetes en la isla blanca.
Yo sólo quiero una espiga creciente,
Y en mis manos el olor de la albahaca.
Yo sólo quiero un nombre…
Un nombre al que aferrarme,
Y un cuerpo exhausto,
Y sudado entre mis brazos.
Comentarios
Pero aferrarse no,aferrarse no acaba siendo bueno.
Un beso!
Gracias por la visita.
Bonito blog, voy a cotillearlo con tu permiso.
jo
es verdad
un beso
Elena