Ir al contenido principal

Otro poemilla más...


Sólo puedo escribir desde la sangre,
desde el grito más fiero y atroz,
empañado de tigres, y vasos de alcohol.

Solo puedo berrear aullidos,
Canciones de tormentas, y delirios de amor,
juegos despiadados, y amores sin compasión.

Porque el único aliento que conozco,
El único aire que respiro,
Y ensancha mis pulmones,
Es el dolor.


Comentarios

Anónimo ha dicho que…
yo escribo más desde el lalala
pero la verdad que luego releo y pienso que triste escribo más y quizás mejor

pero sabe qué, señorita? si se pudiera elegir (esa es la faena que casi nunca se puede) me quedo con el lalala y sacrifico las letras en función de los jajajas

un beso sin dolor
mua!
elena
Ico ha dicho que…
Se escribe más desde el dolor poque cuando uno es feliz se olvida hasta de escribri, .. pero no debemos instalarnos en el dolor, ... quién dijo que la única obligación que teníamos era ser feliz..

Entradas populares de este blog

Soy un paraíso perdido

Me desvanezco en la nada. No tengo historias. Las palabras han emigrado. Las ideas se han quedado afónicas. No puedo hacer que estalle la primavera en las letras. Nada. Tan sólo goteo rabia. No quiero a nadie. A nadie. Tengo todos los sentidos muertos. Pervertida en la demolición. Sulfatada en la inclemencia de la atrocidad. Me atraganto de tanta maldad. El inferno crece en mí. Me recreo en la inmundicia. Me revuelco en el estiércol. Tan sólo me salen exabruptos de ácido sulfúrico. Tengo la sangre empapada de cólera. Y sucia. Es la mía una sangre que se levanta, que se pone en pie de tanta rabia condensada. Tengo demasiado ruido dentro, tanto que no puedo pensar. Camino y camino y no se hace el futuro. Camino y no me alejo de ésta náusea que me acecha. Soy el lirismo de las babas. Un deseo putrefacto. Tengo el corazón incendiado.  Necesito silencio. Necesito una isla. Hoy van a estallar los cohetes. Y yo quiero estallar con ellos. Ser pólvora. Y nada más.

"Soy lo prohibido"

Estoy enfermera señor, enferma. Deliro constantemente. Permanentemente pensando en los cuerpos que chocan, en jadeos, y en pechos sonrosados. Dentro fuera, dentro fuera, dentro fuera, dentro de ti… Y en una mano que se hunde, que me atraviesa, y me traspasa, como una espada. Y en la aureola de tu vientre. ¡Ay señor! ¡La violencia del amor se ha desatado! ¡Ay señor! ¡El zarpazo del amor me ha alcanzado! Y mira mis manos, aquí te las enseño, y te las entrego. En ellas esta el olor de las prisas, y de las flores que se rompen y estallan. Perdóname señor, por haber atracado su enigma. Pero ahora por favor, ayúdame,¡ayúdame!, y calma mi sed. Y domestica mi amor. Pues no tengo fuerzas suficientes, señor para aguantarlo, para sostener a este monstruo llamado AMOR. Arráncalo de mí. Quítalo de mí. Y corta su recuerdo. Señor, yo sólo quiero ser libre.