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Un cuerpo seco.


¡Ay este cuerpecito mío!

Que hambre de emociones,
Que delirio de manos que se posen
En su clavel marchito
Reseca ya su lumbre,
Ignoto de revolver.

¡Ay, este cuerpecito ausente,
De montes y bramidos
Y su manzana podrida de mediodías!

Qué lástima…
Ser invisible, y agua estancada,

¡No me oyes, no me escuchas!

¡Que ya nadie vierte en él,
Sueños de estrellas blancas!
Que nadie rasga sus vestiduras,
Y ningún precipicio de mirada
Se detiene en su almohada!

¡Nadie!

Nadie desata su cabellera.

Nadie.


Comentarios

Vade Retro ha dicho que…
De lo mejor que he leído este último tiempo. Muy bueno el ritmo.
Un saludo.

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Soy un paraíso perdido

Me desvanezco en la nada. No tengo historias. Las palabras han emigrado. Las ideas se han quedado afónicas. No puedo hacer que estalle la primavera en las letras. Nada. Tan sólo goteo rabia. No quiero a nadie. A nadie. Tengo todos los sentidos muertos. Pervertida en la demolición. Sulfatada en la inclemencia de la atrocidad. Me atraganto de tanta maldad. El inferno crece en mí. Me recreo en la inmundicia. Me revuelco en el estiércol. Tan sólo me salen exabruptos de ácido sulfúrico. Tengo la sangre empapada de cólera. Y sucia. Es la mía una sangre que se levanta, que se pone en pie de tanta rabia condensada. Tengo demasiado ruido dentro, tanto que no puedo pensar. Camino y camino y no se hace el futuro. Camino y no me alejo de ésta náusea que me acecha. Soy el lirismo de las babas. Un deseo putrefacto. Tengo el corazón incendiado.  Necesito silencio. Necesito una isla. Hoy van a estallar los cohetes. Y yo quiero estallar con ellos. Ser pólvora. Y nada más.

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