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Arcadia...




Me paro en un semáforo. El semáforo me ordena detenerme. Está en rojo. Llueve. Y llueve de manera intensa. Y la lluvia me traspasa. Estoy empapada. Calada hasta los huesos. Y hasta los tendones.

Y de repente, no sé por qué, me asalta en la memoria tu credo:

“Mientras me quede un hálito de vida, viviré libre en este mar sin futuro bajo mi propia bandera, la bandera de la calavera..."

Eso decías cada tarde. Y yo las repetía una y otra vez, una y otra vez, para saberme segura, para no perderme, para no caerme, y no encontrarme con un vacío desértico.

Después merendaba, y salía a la calle para sentir la tibieza de la vida sobre mi piel, para que el alquitrán arañará mis rodillas mientras escuchaba a lo lejos, pájaros de barro.

Fuiste un amor de papel. Perfecto. Misterioso. Insondable. Contigo conocí el amor platónico. El imposible. El que no conoce defectos.

El único hombre al que he amado.

Mi héroe.



Comentarios

Rosario Libertad ha dicho que…
a sentir la tibieza de la vida !!!! jo, que imagen Victoria

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Soy un paraíso perdido

Me desvanezco en la nada. No tengo historias. Las palabras han emigrado. Las ideas se han quedado afónicas. No puedo hacer que estalle la primavera en las letras. Nada. Tan sólo goteo rabia. No quiero a nadie. A nadie. Tengo todos los sentidos muertos. Pervertida en la demolición. Sulfatada en la inclemencia de la atrocidad. Me atraganto de tanta maldad. El inferno crece en mí. Me recreo en la inmundicia. Me revuelco en el estiércol. Tan sólo me salen exabruptos de ácido sulfúrico. Tengo la sangre empapada de cólera. Y sucia. Es la mía una sangre que se levanta, que se pone en pie de tanta rabia condensada. Tengo demasiado ruido dentro, tanto que no puedo pensar. Camino y camino y no se hace el futuro. Camino y no me alejo de ésta náusea que me acecha. Soy el lirismo de las babas. Un deseo putrefacto. Tengo el corazón incendiado.  Necesito silencio. Necesito una isla. Hoy van a estallar los cohetes. Y yo quiero estallar con ellos. Ser pólvora. Y nada más.

"Soy lo prohibido"

Estoy enfermera señor, enferma. Deliro constantemente. Permanentemente pensando en los cuerpos que chocan, en jadeos, y en pechos sonrosados. Dentro fuera, dentro fuera, dentro fuera, dentro de ti… Y en una mano que se hunde, que me atraviesa, y me traspasa, como una espada. Y en la aureola de tu vientre. ¡Ay señor! ¡La violencia del amor se ha desatado! ¡Ay señor! ¡El zarpazo del amor me ha alcanzado! Y mira mis manos, aquí te las enseño, y te las entrego. En ellas esta el olor de las prisas, y de las flores que se rompen y estallan. Perdóname señor, por haber atracado su enigma. Pero ahora por favor, ayúdame,¡ayúdame!, y calma mi sed. Y domestica mi amor. Pues no tengo fuerzas suficientes, señor para aguantarlo, para sostener a este monstruo llamado AMOR. Arráncalo de mí. Quítalo de mí. Y corta su recuerdo. Señor, yo sólo quiero ser libre.