Viniste con el otoño,
llena de herrumbre y postales rotas.
De danzas masónicas , y huracanas de acero.
Y los ojos sangrando, redondos,
Turbados de sueños podridos
y tú temblando,
Tiritando de frío.
Te creías error. Estepa sin destino.
Y el futuro era cansancio.
Y una cama vacía.
La vida algo serio, un juego al que era mejor no jugar.
Pero la pasión te busco, te lanzo su dardo y te clavo su aguijón.
Y empezó tu búsqueda. Incesante y galopante.
Habitaste los pantanos, atravesastes puentes y trampas,
Y en algún lugar entre el sexo y el miedo, te acercaste.
Pero aún llevabas puestos los zapatos antiguos, viejos, y rojos.
Y tus pies ya grandes se quejaban.
Quítatelos, grite, quítatelos ahora.
Y cuando lo hiciste, te vino el futuro cargado de esperanza
Comentarios