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Otro amor callado...

¿Quién me va a curar este desvelo de agonía?
¿quién me rescatará de esta mirada herida?

La noche es un gemido de pasiones perdidas.

¿quién me arrancará la flecha de tu aliento?
¿quién desbrozara mi alma del anhelo de tu vientre?

La mañana es un lamento de ausencias.

Tú, mi amor ahogado.
Yo, pájaro herido. Flor marchita.




Comentarios

Lola ha dicho que…
Como duelen éstas preguntas,hace años me las hago día a día.-
Un saludo,te sigo.
BO ha dicho que…
tú... tiene que salir de ti la fuerza para poder encotrar respuestas. Besos VicD
0 ha dicho que…
A veces ese sentimiento es terrible... lo importante es levantarse y seguir.
Jirafas en Gerundio ha dicho que…
Tú, y sólo tú, en cuanto te convenzas de que puedes.
Unknown ha dicho que…
el dolor es la respuesta para mi... saludos
Ico ha dicho que…
sólo puedes encontrar la fuerza en ti.. camino áspero y duro pero posible..

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Soy un paraíso perdido

Me desvanezco en la nada. No tengo historias. Las palabras han emigrado. Las ideas se han quedado afónicas. No puedo hacer que estalle la primavera en las letras. Nada. Tan sólo goteo rabia. No quiero a nadie. A nadie. Tengo todos los sentidos muertos. Pervertida en la demolición. Sulfatada en la inclemencia de la atrocidad. Me atraganto de tanta maldad. El inferno crece en mí. Me recreo en la inmundicia. Me revuelco en el estiércol. Tan sólo me salen exabruptos de ácido sulfúrico. Tengo la sangre empapada de cólera. Y sucia. Es la mía una sangre que se levanta, que se pone en pie de tanta rabia condensada. Tengo demasiado ruido dentro, tanto que no puedo pensar. Camino y camino y no se hace el futuro. Camino y no me alejo de ésta náusea que me acecha. Soy el lirismo de las babas. Un deseo putrefacto. Tengo el corazón incendiado.  Necesito silencio. Necesito una isla. Hoy van a estallar los cohetes. Y yo quiero estallar con ellos. Ser pólvora. Y nada más.

"Soy lo prohibido"

Estoy enfermera señor, enferma. Deliro constantemente. Permanentemente pensando en los cuerpos que chocan, en jadeos, y en pechos sonrosados. Dentro fuera, dentro fuera, dentro fuera, dentro de ti… Y en una mano que se hunde, que me atraviesa, y me traspasa, como una espada. Y en la aureola de tu vientre. ¡Ay señor! ¡La violencia del amor se ha desatado! ¡Ay señor! ¡El zarpazo del amor me ha alcanzado! Y mira mis manos, aquí te las enseño, y te las entrego. En ellas esta el olor de las prisas, y de las flores que se rompen y estallan. Perdóname señor, por haber atracado su enigma. Pero ahora por favor, ayúdame,¡ayúdame!, y calma mi sed. Y domestica mi amor. Pues no tengo fuerzas suficientes, señor para aguantarlo, para sostener a este monstruo llamado AMOR. Arráncalo de mí. Quítalo de mí. Y corta su recuerdo. Señor, yo sólo quiero ser libre.