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La blandura de un sueño...

Son los tuyos gestos tímidos y lentos, como si acabaran de desperezarse de un nuevo día, como si aún tuvieran que avivarse para iniciarse al mundo del movimiento. Son tan suaves, tan blandos, tan mansos, tan pálidos, que me estremecen. Se quiebran en el aire. Creados y maniobrados en la precisión de lo conocido, en ese espacio que sabe a ron y miel, a pan, a tierra, y frutas del bosque, porque es el suyo y tan sólo el suyo. Gestos que no caminan más allá de la latitud de tu cuerpo. Gestos cohibidos por el miedo a lo extraño y a lo desconocido. Gestos que llevan un infierno a cuestas, que llevan una historia remota, y demasiado pesada, de villanos y monstruos, y sueños sombríos. Una historia que desconozco e ignoro, que quizás nunca sepa, pero se escurre en cada uno de tus gestos. Y la huelo.

Y quizás por eso te enseño el mapamundi, y te muestro un lugar donde te buscan. Quieren a una chica con una belleza blanca. Es lejos de aquí, tan lejos que puedes decir ultramarino. Pero estarás cerca de ti, tan cerca de ti que estarás a salvo. Y por eso te envió. Pero me vuelves a decir que no, que este no es tu momento, que ahora no puedes coger una mochila, que ahora tienes que envejecer en este pueblo maldito.

Y te pido perdón, perdón, una y otra vez, una y otra vez, sabiendo que lo mío es un error, sabiendo que tus ayunos, tus vigilias, y tus versos se encuentran aquí, que eso es lo que quieres. Pero no yo. No yo. Que yo en realidad busco ese perdón, y acudir al refugio de tus brazos, como un animal tembloroso y hecho trizas, y que me digas ya está, no es nada, ya está, ya está tranquila, ya pasó y sacudas mis lágrimas, y me llenes de besos breves y efusivos, que alivien mi pena, y mi dolor, y después un Dios desconocido nos lleve al Paraíso. Y después ser promesa.

Y a pesar de tanta timidez herida, a pesar de que nos separa una mesa, a pesar de esa distancia recubierta de palabras, de esas palabras que nos alcanzan y nos juntan en el aire, me llega una onda crepitante e incandescente. Un fuego que sabe a deseo. A ganas de más. A un rezo para convertir un instante en eternidad.

Después, sólo una chispa. Después sólo un destello oblicuo. Y la nada.



Comentarios

alejandra ha dicho que…
Intenso... chispeante!! ;)

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