Escribo ante el dolor, ante la desesperación, ante la inclemencia de las “noches árticas”, pero no encuentro refugio en las letras. Se han convertido en un vertedero para mí alma, un agujero para vomitar mis estados carenciales, mi fragilidad, y mi desdicha.
Si Oliveiro Girondo, no hubiera escrito ese poema, esa oda a las lágrimas vivas, ese llorar a mares, que te inunda, esas ganas de abrir el grifo de tus ojos, y empezar a arrojar todo el agua que te habita, lo hubiera escrito yo. Y quizás, suene a petulancia, a una soberbia provocadora e insurrecta, pero ya ven, hoy es tan abrupta mi decadencia, tan cegada estoy por esta decrepitud que bulle en mis ojos, que susurro amenazas de muerte.
Y la rabia me devora por dentro, las arterias las tengo gangrenadas de soledad, sepultada por esta habitación marchita.
Me desgañito por las noches con un rezo sencillo: “Ser mejor”. Y el rezo se convierte en letanía: ser mejor, ser mejor, ser mejor… En todo.
Pero el rezo no llega a nadie. El rezo cae en el abismo.
Soy la encarnación del deshielo. Una oda a la imperfección. Me desintegro.
Soy una amenaza para mí misma. Y crezco. Y crezco más y más. Y sin tregua.
Hoy día de luna llena. Hoy quise ser un acto de fe. Hoy no soy sino estremecimiento.
Si Oliveiro Girondo, no hubiera escrito ese poema, esa oda a las lágrimas vivas, ese llorar a mares, que te inunda, esas ganas de abrir el grifo de tus ojos, y empezar a arrojar todo el agua que te habita, lo hubiera escrito yo. Y quizás, suene a petulancia, a una soberbia provocadora e insurrecta, pero ya ven, hoy es tan abrupta mi decadencia, tan cegada estoy por esta decrepitud que bulle en mis ojos, que susurro amenazas de muerte.
Y la rabia me devora por dentro, las arterias las tengo gangrenadas de soledad, sepultada por esta habitación marchita.
Me desgañito por las noches con un rezo sencillo: “Ser mejor”. Y el rezo se convierte en letanía: ser mejor, ser mejor, ser mejor… En todo.
Pero el rezo no llega a nadie. El rezo cae en el abismo.
Soy la encarnación del deshielo. Una oda a la imperfección. Me desintegro.
Soy una amenaza para mí misma. Y crezco. Y crezco más y más. Y sin tregua.
Hoy día de luna llena. Hoy quise ser un acto de fe. Hoy no soy sino estremecimiento.
Comentarios
Ve y calza tus botas(converse),hay toda una vida esperando.Eso sí,a veces toca reir y otras llorar.
Ánimo!
:)
Lo digo más que nada por el subtítulo del blog: "y perder mi mala suerte".
Gracias por visitar y comentar en mi casa.
(: