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Escribo ante el dolor, ante la desesperación, ante la inclemencia de las “noches árticas”, pero no encuentro refugio en las letras. Se han convertido en un vertedero para mí alma, un agujero para vomitar mis estados carenciales, mi fragilidad, y mi desdicha.

Si Oliveiro Girondo, no hubiera escrito ese poema, esa oda a las lágrimas vivas, ese llorar a mares, que te inunda, esas ganas de abrir el grifo de tus ojos, y empezar a arrojar todo el agua que te habita, lo hubiera escrito yo. Y quizás, suene a petulancia, a una soberbia provocadora e insurrecta, pero ya ven, hoy es tan abrupta mi decadencia, tan cegada estoy por esta decrepitud que bulle en mis ojos, que susurro amenazas de muerte.

Y la rabia me devora por dentro, las arterias las tengo gangrenadas de soledad, sepultada por esta habitación marchita.

Me desgañito por las noches con un rezo sencillo: “Ser mejor”. Y el rezo se convierte en letanía: ser mejor, ser mejor, ser mejor… En todo.

Pero el rezo no llega a nadie. El rezo cae en el abismo.

Soy la encarnación del deshielo. Una oda a la imperfección. Me desintegro.

Soy una amenaza para mí misma. Y crezco. Y crezco más y más. Y sin tregua.

Hoy día de luna llena. Hoy quise ser un acto de fe. Hoy no soy sino estremecimiento.



Comentarios

Aengus Og ha dicho que…
Buen gusto con Oliverio Girondo.
Ve y calza tus botas(converse),hay toda una vida esperando.Eso sí,a veces toca reir y otras llorar.
Ánimo!
Ico ha dicho que…
quizá equivocaste el rezo y deberías decir " ser peor " ser peor " quién sabe.. quizá, todo se vuelque..
alejandra ha dicho que…
Si nunca estamos abajo, nunca sabremos cuando estamos arriba...
Irreverens ha dicho que…
Te recomiendo el libro "La buena suerte", de Álex Rovira y Fernando Trías.
:)

Lo digo más que nada por el subtítulo del blog: "y perder mi mala suerte".

Gracias por visitar y comentar en mi casa.
pintamonadas ha dicho que…
empezar a asustarse de uno mismo, superarlo, para poder enfrentarse a todo lo demas - que no es poco -
(:

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Soy un paraíso perdido

Me desvanezco en la nada. No tengo historias. Las palabras han emigrado. Las ideas se han quedado afónicas. No puedo hacer que estalle la primavera en las letras. Nada. Tan sólo goteo rabia. No quiero a nadie. A nadie. Tengo todos los sentidos muertos. Pervertida en la demolición. Sulfatada en la inclemencia de la atrocidad. Me atraganto de tanta maldad. El inferno crece en mí. Me recreo en la inmundicia. Me revuelco en el estiércol. Tan sólo me salen exabruptos de ácido sulfúrico. Tengo la sangre empapada de cólera. Y sucia. Es la mía una sangre que se levanta, que se pone en pie de tanta rabia condensada. Tengo demasiado ruido dentro, tanto que no puedo pensar. Camino y camino y no se hace el futuro. Camino y no me alejo de ésta náusea que me acecha. Soy el lirismo de las babas. Un deseo putrefacto. Tengo el corazón incendiado.  Necesito silencio. Necesito una isla. Hoy van a estallar los cohetes. Y yo quiero estallar con ellos. Ser pólvora. Y nada más.

Vuelvo

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