La hiedra invade mis sueños. La hiedra sube, y avanza sin clemencia. Sin compasión. La hiedra atrapa y esconde mis palabras. La hiedra devasta la vida. La hiedra devora la vida. Y el universo.
Mientras tanto yo te estoy esperando. No lo olvides. Puede que el mundo se derrumbe, pero yo te estaré esperando, y pasará el tiempo y reinará en mi una metrópoli blanca, pero yo te estaré esperando.
Tengo hambre de tu boca. Tengo ganas de tu historia.
El verano se derrite. El verano se esfuma. Y en mi garaje se está enmoheciendo mi vida. Y tengo que sacarla de allí, sea como sea, tengo que airearla, esparcirla por el peligro, lanzarla al miedo, y… que estalle…..
Comentarios
...Jamás la hiedra y la pared podrían apretarse más...
Y después he pensado que creo que si lanzarás tu vida al miedo la probabilidad de que estallara en negativo - no sé por qué entendí estallar en ese sentido cuando también podría entenderse como una liberación - sería casi nula, pero... el creer no es cosa cierta.
Saluditos insomnes Dubrovnik.
Un beso. =)