Quiero enterrarme, descuartizarme, arrancarme los ojos, y no volver más. Agotada de esa burda amalgama de propósitos astillados, de esos ínfimos deseos que me acechan, y que me ahogan. No sé cómo obtenerlos. No sé cómo conseguirlos. Y estoy apunto de rendirme, de tirar la toalla, y abandonarme. ¿Por qué tanto y tanto caminar y no encuentro la vida? ¿Dónde está la vida?; ¿Dónde se esconde? Será que mi vida, mis ideas y mis pensamientos la han atropellado, y se ha fugado.
Tropiezo. Soy un verso sin rima. La gravedad me ha vencido.
Y mientras tanto, Dios, no me dice nada.
Cansada de ser problema. Cansada de ser una ecuación sin resolver. No te puedes fiar de nadie. Ni tampoco del tiempo. En cualquier momento, un día de sol, la lluvia puede salir a buscarte y dispara tu cuerpo.
Lo digo y lo confieso: no te acerques. Ten cuidado conmigo. Soy la inmundicia. Tengo efectos corrosivos, irreversibles, y te puedo infectar.
Lo digo y lo confieso: no sé querer.
Mañana día 8, abriré la agenda. Será un nuevo día. Un nuevo día para vivirme.
Un día más para serme infiel.
Comentarios
Me encanta como está escrito...pero no lo que dice.
Siempre hay que intentar luchar y ser fiel a uno mismo.Es la única manera de acercarse un poco a la felicidad.
Un abrazo con muy,muy buena energía!
-Matt_
El último párrafo me parece sencillamente perfecto.