Ir al contenido principal

No tengo ganas de inventar un título...


Me han faltado días, horas, minutos. No he tenido tiempo para pensar. No he tenido tiempo para alumbrar nuevas ideas. Y ahora otra vez el frío. Otra vez este vacío. Se me ha vuelto a disparar la tristeza. La belleza se desvanece. La belleza se marchita. Tengo aguas turbulentas dentro de mí. Soy una monotonía herida. Me hospedo en la náusea. Porque la esperanza se ha hecho añicos. Destrozada. Aniquilada.

Y la fe muerta. La fe extinguida. Y tener ganas de querer llorar un mar. Tengo el alma tejida de oscuridad, envenenada de rendición y silencio. Tan sólo la noche me salva, tan sólo en el sueño, cuando no estoy ni existo, encuentro la calma.

Soy la mala suerte. El aullido del fracaso.

Quiero gritar.



Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Como bien sabes somos el fracaso porque no luchamos por lo que queremos y por nosotros mismos.Porque en palabras tuyas:"no dejamos de sernos infieles" y eso es lo peor que nos puede ocurrir.
Ánimo y un abrazo.Sabes donde encontrarme,aunque sea en la clandestinidad.Un beso!

-Matt-
0 ha dicho que…
Grita... a veces ayuda, llora, siente... date chance de vez en cuando no esta mal... ya es tiempo de sanar Victoria =) Tu puedes
Jirafas en Gerundio ha dicho que…
Si quieres, puedes; HAZLO!
Ico ha dicho que…
Qué tal como título: buenos días tristeza de nuevo?
Begoña Leonardo ha dicho que…
Pues grita y saca todo...
Y luego quiérete un poquito cada día.

Besitos

Entradas populares de este blog

Soy un paraíso perdido

Me desvanezco en la nada. No tengo historias. Las palabras han emigrado. Las ideas se han quedado afónicas. No puedo hacer que estalle la primavera en las letras. Nada. Tan sólo goteo rabia. No quiero a nadie. A nadie. Tengo todos los sentidos muertos. Pervertida en la demolición. Sulfatada en la inclemencia de la atrocidad. Me atraganto de tanta maldad. El inferno crece en mí. Me recreo en la inmundicia. Me revuelco en el estiércol. Tan sólo me salen exabruptos de ácido sulfúrico. Tengo la sangre empapada de cólera. Y sucia. Es la mía una sangre que se levanta, que se pone en pie de tanta rabia condensada. Tengo demasiado ruido dentro, tanto que no puedo pensar. Camino y camino y no se hace el futuro. Camino y no me alejo de ésta náusea que me acecha. Soy el lirismo de las babas. Un deseo putrefacto. Tengo el corazón incendiado.  Necesito silencio. Necesito una isla. Hoy van a estallar los cohetes. Y yo quiero estallar con ellos. Ser pólvora. Y nada más.

Vuelvo

Vuelvo. Después de cinco años. Aquí estoy. Otra vez. En mi refugio. Volver a las letras. Y vuelvo, porque son mi bálsamo, mi lenitivo. Durante cinco años he huido de la vida. No me he encontrado. He vivido de paso. Siempre al borde del precipicio. De abrazos y besos agónicos sin futuros. He mentido. Y me he mentido.  Y me doy pena, por el tiempo perdido. Si naciera otra vez, si me dieran la oportunidad de volver a vivir, cambiaría cosas, pero ya no puedo. Es demasiado tarde. Ahora sólo puedo andar hacía adelante. Ahora estoy cerrada a cal y canto. Cerrada de ojos. Cerrada de corazón. Solo quiero estar con los míos. Escupo a los extraños. Insulto a los diferentes. Sólo quiero mi soledad. Embadurnarme de ella. Sé que pasará. Porque al final, todo pasa. ¿Cuándo? Lo ignoro. No quiero mendigar el amor. No quiero reclamarlo. No quiero. No quiero. No quiero. Quiero amor. Amor del bueno. Amor que te estruja Amor que te cuida Amor que te custodia en la enf...