Ir al contenido principal

¿La suerte o la vida?

Piedra, papel, o tijera. Cara o cruz. Un momento. Un instante, y toda tu vida da un vuelco inesperado. Porque la victoria te abre las puertas a la gloria, y la derrota te hunde en la miseria. Porque ganar significa poder elegir, poder vencer es escoger a quien quieres que forme parte de tu equipo, de tu banda, porque significa desechar a los perdedores, a los inútiles, a los torpes, a los que no saben correr, a los que te abocan al desastre manifiesto, a los que te sitúan en el lado triste de la vida, en ese donde se dice y se susurra: “lo importante es participar”. Pero eso no es otra cosa que la triste arma de los débiles, un guión manirroto y hueco, una verdad impúdica que les escuece en los ojos. No es otra cosa que el temblor de tierra que emerge dentro de ellos, una libertad que relincha dentro de ellos, por unas manos vacías, y un futuro sin misterios.

Comentarios

Jirafas en Gerundio ha dicho que…
Para ganar hay que conocer la derrota, así se disfruta más de las mieles del triunfo.
Ico ha dicho que…
de la derrota también se aprende.. al menos a no repetir la misma acción
La cosa perdida ha dicho que…
Qué le ha pasado a mi comentario? ¿?¿?

Decía que últimamente me sobrecoge ésto que tú adviertes: "Piedra, papel, o tijera. Cara o cruz. Un momento. Un instante, y toda tu vida da un vuelco inesperado"

También que mi me gustan esos que se consuelan con un "lo importante es participar" cuando quién lo dice es por ejemplo un cojo que quisiera ganar la carrera, con todísimas sus fuerzas él lo que quisiera es ganar, y el tío le pone todas sus ganas, pero, claro, es cojo, y cuando finalmente pierde dice "lo importante es participar". Vaya.

Pero que también hay gente que lo dice con pleno convencimiento. Y es que a veces lo importante es particpar. Otras veces lo necerario era ganar.

(perdona que me como las tildes)

Entradas populares de este blog

Soy un paraíso perdido

Me desvanezco en la nada. No tengo historias. Las palabras han emigrado. Las ideas se han quedado afónicas. No puedo hacer que estalle la primavera en las letras. Nada. Tan sólo goteo rabia. No quiero a nadie. A nadie. Tengo todos los sentidos muertos. Pervertida en la demolición. Sulfatada en la inclemencia de la atrocidad. Me atraganto de tanta maldad. El inferno crece en mí. Me recreo en la inmundicia. Me revuelco en el estiércol. Tan sólo me salen exabruptos de ácido sulfúrico. Tengo la sangre empapada de cólera. Y sucia. Es la mía una sangre que se levanta, que se pone en pie de tanta rabia condensada. Tengo demasiado ruido dentro, tanto que no puedo pensar. Camino y camino y no se hace el futuro. Camino y no me alejo de ésta náusea que me acecha. Soy el lirismo de las babas. Un deseo putrefacto. Tengo el corazón incendiado.  Necesito silencio. Necesito una isla. Hoy van a estallar los cohetes. Y yo quiero estallar con ellos. Ser pólvora. Y nada más.

"Soy lo prohibido"

Estoy enfermera señor, enferma. Deliro constantemente. Permanentemente pensando en los cuerpos que chocan, en jadeos, y en pechos sonrosados. Dentro fuera, dentro fuera, dentro fuera, dentro de ti… Y en una mano que se hunde, que me atraviesa, y me traspasa, como una espada. Y en la aureola de tu vientre. ¡Ay señor! ¡La violencia del amor se ha desatado! ¡Ay señor! ¡El zarpazo del amor me ha alcanzado! Y mira mis manos, aquí te las enseño, y te las entrego. En ellas esta el olor de las prisas, y de las flores que se rompen y estallan. Perdóname señor, por haber atracado su enigma. Pero ahora por favor, ayúdame,¡ayúdame!, y calma mi sed. Y domestica mi amor. Pues no tengo fuerzas suficientes, señor para aguantarlo, para sostener a este monstruo llamado AMOR. Arráncalo de mí. Quítalo de mí. Y corta su recuerdo. Señor, yo sólo quiero ser libre.