Qué fácil se encuentran dos desconocidas cuando se buscan. Que fácil tropezarse con otros ojos que tienen hambre de ojos.
El resto del mundo, la gente que les rodea es naturaleza muerta. Pero no ellas. Porque eran fuego, la gula y el éxtasis. Porque ellas eran el verbo. Y los ojos abiertos.
Y estaban alerta. Despiertas. Porque sabían que había otra vida que les perseguía.
Y se acertaron. Y se engulleron.
Primero fueron superficie. Horas más tarde, profundidad.
Primero tierra cavada. Minutos más tarde, rio. Y nada más.
Comentarios
Saluditos!
Besos Vero... me gustó!!!