He mentido tanto, tantas mentiras he dicho…
Que ya nada en creo.
Ni en ti. Ni en mi, ni en el cuento que me cuentan de la vida.
Porque quizás quién sabe, quizás también sea mentira,
Y entonces…¿entonces qué me queda?
¡Si tampoco creo ni en la fe, ni en la esperanza!
¡Y a manos llenas me asalta
El arrullo del vacio, y el eclipse de la desdicha!
Será cuestión de empezar. Empezar a ser verdad,
Un poco más auténtica. Un poco más yo misma.
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Un saludo