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Pequeña tragedia diaria




Y amenazo la vida en cada momento, en cada instante,

Con mi única libertad. Con mi suicidio diario.

Interminable.




Comentarios

Isabel Gil Jiménez ha dicho que…
La pasión hay que echarla toda por la vida, no quedarse en una agonía. Lucha, merece la pena.
Un saludo.
0 ha dicho que…
Día a día se aprende algo nuevo...
alejandra ha dicho que…
Lo bueno de los pequeños suicidios cotidianos es que renacemos cada mañana
Anónimo ha dicho que…
Haz que termine tu suicidio diario.
Vive es lo único que merece la pena.

Matt.

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Soy un paraíso perdido

Me desvanezco en la nada. No tengo historias. Las palabras han emigrado. Las ideas se han quedado afónicas. No puedo hacer que estalle la primavera en las letras. Nada. Tan sólo goteo rabia. No quiero a nadie. A nadie. Tengo todos los sentidos muertos. Pervertida en la demolición. Sulfatada en la inclemencia de la atrocidad. Me atraganto de tanta maldad. El inferno crece en mí. Me recreo en la inmundicia. Me revuelco en el estiércol. Tan sólo me salen exabruptos de ácido sulfúrico. Tengo la sangre empapada de cólera. Y sucia. Es la mía una sangre que se levanta, que se pone en pie de tanta rabia condensada. Tengo demasiado ruido dentro, tanto que no puedo pensar. Camino y camino y no se hace el futuro. Camino y no me alejo de ésta náusea que me acecha. Soy el lirismo de las babas. Un deseo putrefacto. Tengo el corazón incendiado.  Necesito silencio. Necesito una isla. Hoy van a estallar los cohetes. Y yo quiero estallar con ellos. Ser pólvora. Y nada más.

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