Odio a los perdedores, espejismo de mi mismo.
Detesto las noches vírgenes, las noches en que nada sucede,
raquíticas y huérfanas de los delirio impuros.
Detesto los viejos hoteles que albergan cuerpos imberbes,
que esconden el aliento de la erección.
Porque mi cama esta fría y tengo las manos vacías.
Porque mi corazón esta hostigado de ritman blues.
Porque no me espera nadie en el andén.
Soy una primavera rota.
Comentarios
Un saludo.
É muito boa a sua poesia; forte e criativa, na temática e na forma.
Abraços