Son las 7:00 de la mañana. Suena el despertador, pero Victoria no se levanta. Busca el amparo de sus sábanas, aunque tan sólo sea cinco minutos más, cinco minutos más que la alejan de empezar un nuevo día, que la distancian de la incursión a la vida. Pretende estafar el tiempo. Estirarlo. Pero el tiempo no se detiene. No nos pertenece y avanza de manera implacable. Así que después de esos cinco minutos perdidos, intentando evitar lo inevitable, se levanta. En las sábanas deja desparramados todos sus sueños. Y se queda con la realidad, esa realidad que la aplasta, la aniquila. No la soporta.
Por eso se refugia en el lavabo, el asilo de los anónimos, de los que no buscan la gloria ni la fama, sino la discreción y el silencio. Porque a ella le gusta ser enigma. Ser oscuridad y misterio. Y allí entre las cuatro paredes, se desnuda y se queda sola con su cuerpo y su verdad. Con esa verdad que la pulveriza.
Y es que sabe que ella es de esas chicas que pasan desapercibidas, que no te acuerdas cuando la ves por segunda vez, y no hay peor tragedia que ser anónima, que ser un silencio en la noche, porque en ese momento del día el universo se detiene y muere. Soñamos pero no existimos.
Y allí entre las cuatro paredes, se desnuda y se queda sola con su cuerpo y su verdad.
Y en el final de la ballesta, nace el deseo, y fluye la vida.
Después el trueno. El relámpago. Después el astro apagado.
Por eso se refugia en el lavabo, el asilo de los anónimos, de los que no buscan la gloria ni la fama, sino la discreción y el silencio. Porque a ella le gusta ser enigma. Ser oscuridad y misterio. Y allí entre las cuatro paredes, se desnuda y se queda sola con su cuerpo y su verdad. Con esa verdad que la pulveriza.
Y es que sabe que ella es de esas chicas que pasan desapercibidas, que no te acuerdas cuando la ves por segunda vez, y no hay peor tragedia que ser anónima, que ser un silencio en la noche, porque en ese momento del día el universo se detiene y muere. Soñamos pero no existimos.
Y allí entre las cuatro paredes, se desnuda y se queda sola con su cuerpo y su verdad.
Y en el final de la ballesta, nace el deseo, y fluye la vida.
Después el trueno. El relámpago. Después el astro apagado.
Comentarios
Un saludo!
Un gusto y un fuerte abrazo.-