Ir al contenido principal

La oscuridad es fría. Gélida. La oscuridad asusta.


Has vuelto a deslizarte por la pendiente de los suicidas. En estampida. Después la colisión. La sacudida del estremecimiento. El dolor amargo que florece, y le golpea incesantemente. Y pasan las horas y el dolor se amansa, y se vuelve dócil. El corazón tembloroso, y tierno, llora. Desconsoladamente llora. Sin sentido. Sin emoción. Llora por la NADA. Por el crepúsculo que le acecha y le persigue. Por su corazón oscuro. Porque ella es oscura, lóbrega y sombría. Sin valor. Pero tiene fuerzas. Una fuerza de hombre y despiadada que utiliza para pisotear a su corazón, para destrozarlo y hacerlo añicos. Una fuerza profunda para asesinar. Para asesinarse poco a poco. Lentamente. Su morir es tranquilo. Y pausado. Y los párpados se le van cayendo, cerrándose poco a poco, a pesar que la hora del sueño aún queda lejos.

Su interior esta revuelto. Su interior es promiscuo a las ideas y a la novedad. Necesita descansar. Sí. Esta cansada. Cansada del cansancio. Y duerme.

Sabe que mañana será otro día. Un día blanco. Un día más para volver a morir.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Tus escritos surgen desde dentro,son arrebatadores.Se rezuma literatura por todas partes.
Dejas sin palabras.

Matt.
Tantaria ha dicho que…
ESta carta tiene mucha fuerza. Catastrófica, pero mucha fuerza!
Ico ha dicho que…
Esa pendiente se remonta...aunque hay momentos en que todo parece oscuro, aunque parezcan que las fuerzas nos abandonan, siempre se debe volver..
Begoña Leonardo ha dicho que…
En la noche, cuando todo aparentemente duerme/muere, tú, le plantas cara y escribes literatura, desde la autenticidad de una superviviente. En pocas lineas logras hacernos sentir y ser complices. Te felicito.
alejandra ha dicho que…
Las pendientes vienen a veces, unas se hacen en bajada, y otras en subida. La muerte es solo una parte mas de la vida...

Entradas populares de este blog

Soy un paraíso perdido

Me desvanezco en la nada. No tengo historias. Las palabras han emigrado. Las ideas se han quedado afónicas. No puedo hacer que estalle la primavera en las letras. Nada. Tan sólo goteo rabia. No quiero a nadie. A nadie. Tengo todos los sentidos muertos. Pervertida en la demolición. Sulfatada en la inclemencia de la atrocidad. Me atraganto de tanta maldad. El inferno crece en mí. Me recreo en la inmundicia. Me revuelco en el estiércol. Tan sólo me salen exabruptos de ácido sulfúrico. Tengo la sangre empapada de cólera. Y sucia. Es la mía una sangre que se levanta, que se pone en pie de tanta rabia condensada. Tengo demasiado ruido dentro, tanto que no puedo pensar. Camino y camino y no se hace el futuro. Camino y no me alejo de ésta náusea que me acecha. Soy el lirismo de las babas. Un deseo putrefacto. Tengo el corazón incendiado.  Necesito silencio. Necesito una isla. Hoy van a estallar los cohetes. Y yo quiero estallar con ellos. Ser pólvora. Y nada más.

"Soy lo prohibido"

Estoy enfermera señor, enferma. Deliro constantemente. Permanentemente pensando en los cuerpos que chocan, en jadeos, y en pechos sonrosados. Dentro fuera, dentro fuera, dentro fuera, dentro de ti… Y en una mano que se hunde, que me atraviesa, y me traspasa, como una espada. Y en la aureola de tu vientre. ¡Ay señor! ¡La violencia del amor se ha desatado! ¡Ay señor! ¡El zarpazo del amor me ha alcanzado! Y mira mis manos, aquí te las enseño, y te las entrego. En ellas esta el olor de las prisas, y de las flores que se rompen y estallan. Perdóname señor, por haber atracado su enigma. Pero ahora por favor, ayúdame,¡ayúdame!, y calma mi sed. Y domestica mi amor. Pues no tengo fuerzas suficientes, señor para aguantarlo, para sostener a este monstruo llamado AMOR. Arráncalo de mí. Quítalo de mí. Y corta su recuerdo. Señor, yo sólo quiero ser libre.