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El otro yo


Soy la víspera del desastre. La desolación del éxtasis. La hambruna de la catástrofe. Soy el deshielo. El deseo, roto, truncado y desgraciado. Soy la idea de ser otra. Las ganas de ser otra. Siempre otra. Y nunca yo. Porque nací para ser expulsada, para ser desterrada del mundo, y de la gente. Porque yo nací para negarme. Y no pertenecerme.

Comentarios

Jose Zúñiga ha dicho que…
Vuelve a nacerte.
Tantaria ha dicho que…
Acéptate y hazte tu dueña :-)
Anónimo ha dicho que…
Hoy te hablo desde el dolor.Un dolor que no puede curar el jugo de la flor de fuego.Pero también desde el dolor te digo que no dejes de ser tú.

Matt
alejandra ha dicho que…
Ser otra y ser tu, tampoco puede ser tan malo, al menos no te llega el aburrimiento. No somos todos otros a veces¿
Ico ha dicho que…
Es mejor ser otros que no ser nadie.. siempre hay posibilidad de vivir distintos personajes, de fracasos pero también de alegrías...

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Soy un paraíso perdido

Me desvanezco en la nada. No tengo historias. Las palabras han emigrado. Las ideas se han quedado afónicas. No puedo hacer que estalle la primavera en las letras. Nada. Tan sólo goteo rabia. No quiero a nadie. A nadie. Tengo todos los sentidos muertos. Pervertida en la demolición. Sulfatada en la inclemencia de la atrocidad. Me atraganto de tanta maldad. El inferno crece en mí. Me recreo en la inmundicia. Me revuelco en el estiércol. Tan sólo me salen exabruptos de ácido sulfúrico. Tengo la sangre empapada de cólera. Y sucia. Es la mía una sangre que se levanta, que se pone en pie de tanta rabia condensada. Tengo demasiado ruido dentro, tanto que no puedo pensar. Camino y camino y no se hace el futuro. Camino y no me alejo de ésta náusea que me acecha. Soy el lirismo de las babas. Un deseo putrefacto. Tengo el corazón incendiado.  Necesito silencio. Necesito una isla. Hoy van a estallar los cohetes. Y yo quiero estallar con ellos. Ser pólvora. Y nada más.

"Soy lo prohibido"

Estoy enfermera señor, enferma. Deliro constantemente. Permanentemente pensando en los cuerpos que chocan, en jadeos, y en pechos sonrosados. Dentro fuera, dentro fuera, dentro fuera, dentro de ti… Y en una mano que se hunde, que me atraviesa, y me traspasa, como una espada. Y en la aureola de tu vientre. ¡Ay señor! ¡La violencia del amor se ha desatado! ¡Ay señor! ¡El zarpazo del amor me ha alcanzado! Y mira mis manos, aquí te las enseño, y te las entrego. En ellas esta el olor de las prisas, y de las flores que se rompen y estallan. Perdóname señor, por haber atracado su enigma. Pero ahora por favor, ayúdame,¡ayúdame!, y calma mi sed. Y domestica mi amor. Pues no tengo fuerzas suficientes, señor para aguantarlo, para sostener a este monstruo llamado AMOR. Arráncalo de mí. Quítalo de mí. Y corta su recuerdo. Señor, yo sólo quiero ser libre.