Cansada de tentar a la suerte, y no acertar. Cansada de apostar. De perder madrugadas sin ton ni son. Cansada de este corazón grosero. De estar atascada. De estar encallada. De ser un “disfraz de tigre”. Y la desesperación, la rabia, y la perdición se tornan mi bandera. Y mi voz se esconde. La verdad se rompe y se resquebraja. La verdad está llena de grietas. La verdad es corta. La verdad duele. La verdad es un relámpago, efímera y fugaz. Mis palabras se distorsionan, corren por el papel sin destino, se precipitan a este abismo blanco, alocadas, asfixiadas de estar encerradas dentro de mi. Hoy no hay historia. Ni cuento. Ni poema que inventar. Que yo voy a rezar a los Santos, y ponerme guapa. Que voy a invocar una plegaria de azucenas y mares de platas. Que yo voy a ponerme guapa, que yo voy a volver a nacer. Mañana y siempre. Mañana y siempre amaneceré una y otra vez, una y otra vez….
Que llegue la noche, que llegue la noche… que su manto oscuro me proteja, Que su luna blanca amanse mis fieras, y mis aullidos de pena que ya no quiero pensarla, ni desearla. Que ya… Que ya me cansé de amarla.

Comentarios
Tu manera de expresarte es arrebatadora.Me encanta!
Siempre,siempre estarás amaneciendo y espero en alguno de esos amaneceres ocupar un pequeño espacio de tu tiempo entre palabra y palabra.
Besos.