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Cansada de tentar a la suerte, y no acertar. Cansada de apostar. De perder madrugadas sin ton ni son. Cansada de este corazón grosero. De estar atascada. De estar encallada. De ser un “disfraz de tigre”. Y la desesperación, la rabia, y la perdición se tornan mi bandera. Y mi voz se esconde. La verdad se rompe y se resquebraja. La verdad está llena de grietas. La verdad es corta. La verdad duele. La verdad es un relámpago, efímera y fugaz. Mis palabras se distorsionan, corren por el papel sin destino, se precipitan a este abismo blanco, alocadas, asfixiadas de estar encerradas dentro de mi. Hoy no hay historia. Ni cuento. Ni poema que inventar. Que yo voy a rezar a los Santos, y ponerme guapa. Que voy a invocar una plegaria de azucenas y mares de platas. Que yo voy a ponerme guapa, que yo voy a volver a nacer. Mañana y siempre. Mañana y siempre amaneceré una y otra vez, una y otra vez….

Comentarios

MAAT ha dicho que…
Que bonita reflexión sobre la verdad!.
Tu manera de expresarte es arrebatadora.Me encanta!
Siempre,siempre estarás amaneciendo y espero en alguno de esos amaneceres ocupar un pequeño espacio de tu tiempo entre palabra y palabra.
Besos.
Ripley ha dicho que…
La verdad siempre va acompañada de los peores adjetivos y nadie parece darse cuenta que la verdad es lo mejor, que es dejar de estar ciegos para empezar a ver.
ss ha dicho que…
Me gusta lo de cansada de ser un disfraz de tigre

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Soy un paraíso perdido

Me desvanezco en la nada. No tengo historias. Las palabras han emigrado. Las ideas se han quedado afónicas. No puedo hacer que estalle la primavera en las letras. Nada. Tan sólo goteo rabia. No quiero a nadie. A nadie. Tengo todos los sentidos muertos. Pervertida en la demolición. Sulfatada en la inclemencia de la atrocidad. Me atraganto de tanta maldad. El inferno crece en mí. Me recreo en la inmundicia. Me revuelco en el estiércol. Tan sólo me salen exabruptos de ácido sulfúrico. Tengo la sangre empapada de cólera. Y sucia. Es la mía una sangre que se levanta, que se pone en pie de tanta rabia condensada. Tengo demasiado ruido dentro, tanto que no puedo pensar. Camino y camino y no se hace el futuro. Camino y no me alejo de ésta náusea que me acecha. Soy el lirismo de las babas. Un deseo putrefacto. Tengo el corazón incendiado.  Necesito silencio. Necesito una isla. Hoy van a estallar los cohetes. Y yo quiero estallar con ellos. Ser pólvora. Y nada más.

Vuelvo

Vuelvo. Después de cinco años. Aquí estoy. Otra vez. En mi refugio. Volver a las letras. Y vuelvo, porque son mi bálsamo, mi lenitivo. Durante cinco años he huido de la vida. No me he encontrado. He vivido de paso. Siempre al borde del precipicio. De abrazos y besos agónicos sin futuros. He mentido. Y me he mentido.  Y me doy pena, por el tiempo perdido. Si naciera otra vez, si me dieran la oportunidad de volver a vivir, cambiaría cosas, pero ya no puedo. Es demasiado tarde. Ahora sólo puedo andar hacía adelante. Ahora estoy cerrada a cal y canto. Cerrada de ojos. Cerrada de corazón. Solo quiero estar con los míos. Escupo a los extraños. Insulto a los diferentes. Sólo quiero mi soledad. Embadurnarme de ella. Sé que pasará. Porque al final, todo pasa. ¿Cuándo? Lo ignoro. No quiero mendigar el amor. No quiero reclamarlo. No quiero. No quiero. No quiero. Quiero amor. Amor del bueno. Amor que te estruja Amor que te cuida Amor que te custodia en la enf...