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Ya no te queda nada que perder. La dignidad hace mucho tiempo que la perdiste. Y ni tan siquiera la vida puedes perder, porque hace mucho tiempo que has dejado de jugar en ella. Y es entonces, después, cuando las cosas se te han evaporado, cuando se te han esfumado los amigos, cuando dejaste pasar la oportunidad de continuar en aquel trabajo, cuando te empiezas a echarte de menos, o mejor aún, cuando la ansiedad y el odio se apoderan de ti, y te empiezan a devorar. Porque es entonces, justo en ese momento, cuando quieres mantener ese trabajo, o aferrarte a ese amigo, de coger todas esas cosas de manera firme y con voluntad inquebrantable, pero ya ves, es tarde para cambiar de rumbo, para tomar otra decisión, o dar un paso situado quizás más a la izquierda.

Reconócelo, eres un perdedor. El mejor perdedor del mundo.

Y hoy has vuelto a llegar tarde. Demasiado tarde. Acabas de archivar otro recuerdo utópico, y …ya imposible.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Es cierto que aveces es tarde,pero:
¿cómo saber que realmente es tarde?.
Lo peor que te puede pasar es que dejes de "jugar en la vida".
Yo sólo concibo una salida:salir adelante.
Un abrazo que te salve de la pérdida y que te devuelva el amor hacia ti misma.
Amén.

-Matt-
Victoria Dubrovnik ha dicho que…
Tus plegarias están en trámite. Seguro que serán atendidas :-).

Feliz día, trasnochadora :)
Ico ha dicho que…
Nunca es tarde ..la vida te sorprende a cada paso, y cuando pensabas que no hay esperanza, resulta que aparece algo y te sorprende...

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Soy un paraíso perdido

Me desvanezco en la nada. No tengo historias. Las palabras han emigrado. Las ideas se han quedado afónicas. No puedo hacer que estalle la primavera en las letras. Nada. Tan sólo goteo rabia. No quiero a nadie. A nadie. Tengo todos los sentidos muertos. Pervertida en la demolición. Sulfatada en la inclemencia de la atrocidad. Me atraganto de tanta maldad. El inferno crece en mí. Me recreo en la inmundicia. Me revuelco en el estiércol. Tan sólo me salen exabruptos de ácido sulfúrico. Tengo la sangre empapada de cólera. Y sucia. Es la mía una sangre que se levanta, que se pone en pie de tanta rabia condensada. Tengo demasiado ruido dentro, tanto que no puedo pensar. Camino y camino y no se hace el futuro. Camino y no me alejo de ésta náusea que me acecha. Soy el lirismo de las babas. Un deseo putrefacto. Tengo el corazón incendiado.  Necesito silencio. Necesito una isla. Hoy van a estallar los cohetes. Y yo quiero estallar con ellos. Ser pólvora. Y nada más.

"Soy lo prohibido"

Estoy enfermera señor, enferma. Deliro constantemente. Permanentemente pensando en los cuerpos que chocan, en jadeos, y en pechos sonrosados. Dentro fuera, dentro fuera, dentro fuera, dentro de ti… Y en una mano que se hunde, que me atraviesa, y me traspasa, como una espada. Y en la aureola de tu vientre. ¡Ay señor! ¡La violencia del amor se ha desatado! ¡Ay señor! ¡El zarpazo del amor me ha alcanzado! Y mira mis manos, aquí te las enseño, y te las entrego. En ellas esta el olor de las prisas, y de las flores que se rompen y estallan. Perdóname señor, por haber atracado su enigma. Pero ahora por favor, ayúdame,¡ayúdame!, y calma mi sed. Y domestica mi amor. Pues no tengo fuerzas suficientes, señor para aguantarlo, para sostener a este monstruo llamado AMOR. Arráncalo de mí. Quítalo de mí. Y corta su recuerdo. Señor, yo sólo quiero ser libre.