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Su voz me mece, me acuna, y me susurra tranquilidad. Su voz me duerme. Su voz me quita las dudas de la vida, de esa vida que a veces tiembla y se tambalea. En mi habitación tengo una maleta, un amanecer en Madrid, y 88 euros que me devuelve hacienda. Y la felicidad es inconmensurable… Y redonda. Porque sé que mañana despertará el cielo más limpio, porque el cielo más azul y más sincero nacerá en Madrid. Y yo también. Yo también naceré allí, en la capital, en el centro del universo…

Comentarios

Unknown ha dicho que…
eso es¡¡¡
Amanda Green ha dicho que…
Esto suena fenomenal, fenomenal...
Ico ha dicho que…
ya comienzan a ser menos catastróficas estas cartas..
Anónimo ha dicho que…
Vengo de ver la película de Habitación en Roma...aún tengo la piel erizada y la cabeza inquieta... porque la piel simepre guarda memoria.
Me encanta Russian Red,pero alguien sabe la otra música de la peli a quién pertenece?

Saludos nocturnos e insomnes.

Matt

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Soy un paraíso perdido

Me desvanezco en la nada. No tengo historias. Las palabras han emigrado. Las ideas se han quedado afónicas. No puedo hacer que estalle la primavera en las letras. Nada. Tan sólo goteo rabia. No quiero a nadie. A nadie. Tengo todos los sentidos muertos. Pervertida en la demolición. Sulfatada en la inclemencia de la atrocidad. Me atraganto de tanta maldad. El inferno crece en mí. Me recreo en la inmundicia. Me revuelco en el estiércol. Tan sólo me salen exabruptos de ácido sulfúrico. Tengo la sangre empapada de cólera. Y sucia. Es la mía una sangre que se levanta, que se pone en pie de tanta rabia condensada. Tengo demasiado ruido dentro, tanto que no puedo pensar. Camino y camino y no se hace el futuro. Camino y no me alejo de ésta náusea que me acecha. Soy el lirismo de las babas. Un deseo putrefacto. Tengo el corazón incendiado.  Necesito silencio. Necesito una isla. Hoy van a estallar los cohetes. Y yo quiero estallar con ellos. Ser pólvora. Y nada más.

"Soy lo prohibido"

Estoy enfermera señor, enferma. Deliro constantemente. Permanentemente pensando en los cuerpos que chocan, en jadeos, y en pechos sonrosados. Dentro fuera, dentro fuera, dentro fuera, dentro de ti… Y en una mano que se hunde, que me atraviesa, y me traspasa, como una espada. Y en la aureola de tu vientre. ¡Ay señor! ¡La violencia del amor se ha desatado! ¡Ay señor! ¡El zarpazo del amor me ha alcanzado! Y mira mis manos, aquí te las enseño, y te las entrego. En ellas esta el olor de las prisas, y de las flores que se rompen y estallan. Perdóname señor, por haber atracado su enigma. Pero ahora por favor, ayúdame,¡ayúdame!, y calma mi sed. Y domestica mi amor. Pues no tengo fuerzas suficientes, señor para aguantarlo, para sostener a este monstruo llamado AMOR. Arráncalo de mí. Quítalo de mí. Y corta su recuerdo. Señor, yo sólo quiero ser libre.