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Me duele el dolor. Ese dolor que tengo enquistado dentro de mí, que infecta todos mis gestos, y todas mis decisiones. Porque el dolor es la única emoción que conozco y siento, porque el dolor es mi destino, mi sino, y mi único camino. Tengo que extirparlo, y exterminarlo. Me tengo que deshacer de el. Quizás el alcohol me ayude, quizás así se reblandezca, y ese dolor tan doloroso se acabe derritiendo entre un whisky, o una copa de ron. O quizás apueste por el hachís, o la cocaína, o…. que más da… Se trata de olvidar y empezar a vivir, se trata de lanzarse a la vida, arrojarse a ella, de sumergirse dentro de ella. Y empezar a vivir. Pero yo nací con el alma envejecida, decrépita y llena de contusiones, pero yo nací para callar, para vivir devorada en el silencio, condenada a enmudecer los recuerdos incandescentes de todas mis amantes, para inmortalizar amores fugitivos que se engendraron en las noches de tormenta, que no son nada, sino mentiras e historias deshabitadas. Quizás mañana nos abandone este invierno que no es invierno, quizás mañana salga el sol, y yo arda en cenizas.

Comentarios

Unknown ha dicho que…
la única adicción que ayuda a vivir es la propia vida...
Anónimo ha dicho que…
Sin palabras...simplemente fantástico.

Matt