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Intensidad en el tiempo. Una semana condensada en dos días, que ya no son dos días sino recuerdos…

Y la lluvia incesante que los habita, y los ahoga…

Después…

Volver a casa. Volver a la rutina, al día a día, con ritmo lento, con quietud y con calma. Volver a las calles conocidas. Al tiempo que ya no es tiempo sino costumbre. A las comidas que no son de urgencia y de hambre canina, sino nobles y celestiales, sino gustosas y fascinantes. Después saber que has suspendido, que te han “cateado” un trabajo, y con ello toda la asignatura. Y que en junio tocará desgastarse los codos, y asistir a las citas del club de los insomnes. Pero y qué. Te da igual. No te importa. No te afecta. Porque hoy estás en casa. En tu hogar. Y hoy no dependes de aeroplanos espaciales, ni de erupciones siderales. Porque hoy tu dominas. Porque hoy ya no eres esclava del tiempo. Tú decides. Porque ahora, por fin, saboreas este momento. El sabor de lo conocido.

Comentarios

Unknown ha dicho que…
ese sabor inmejorable que no se encuentra en nada más por mucho que se pruebe.
Ripley ha dicho que…
¡qué bueno es ese sabor !
Ico ha dicho que…
y volver volver volver.. a tus brazos otra vez...
Jirafas en Gerundio ha dicho que…
Tú decides,,.....joo qué gozada!

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Soy un paraíso perdido

Me desvanezco en la nada. No tengo historias. Las palabras han emigrado. Las ideas se han quedado afónicas. No puedo hacer que estalle la primavera en las letras. Nada. Tan sólo goteo rabia. No quiero a nadie. A nadie. Tengo todos los sentidos muertos. Pervertida en la demolición. Sulfatada en la inclemencia de la atrocidad. Me atraganto de tanta maldad. El inferno crece en mí. Me recreo en la inmundicia. Me revuelco en el estiércol. Tan sólo me salen exabruptos de ácido sulfúrico. Tengo la sangre empapada de cólera. Y sucia. Es la mía una sangre que se levanta, que se pone en pie de tanta rabia condensada. Tengo demasiado ruido dentro, tanto que no puedo pensar. Camino y camino y no se hace el futuro. Camino y no me alejo de ésta náusea que me acecha. Soy el lirismo de las babas. Un deseo putrefacto. Tengo el corazón incendiado.  Necesito silencio. Necesito una isla. Hoy van a estallar los cohetes. Y yo quiero estallar con ellos. Ser pólvora. Y nada más.

Vuelvo

Vuelvo. Después de cinco años. Aquí estoy. Otra vez. En mi refugio. Volver a las letras. Y vuelvo, porque son mi bálsamo, mi lenitivo. Durante cinco años he huido de la vida. No me he encontrado. He vivido de paso. Siempre al borde del precipicio. De abrazos y besos agónicos sin futuros. He mentido. Y me he mentido.  Y me doy pena, por el tiempo perdido. Si naciera otra vez, si me dieran la oportunidad de volver a vivir, cambiaría cosas, pero ya no puedo. Es demasiado tarde. Ahora sólo puedo andar hacía adelante. Ahora estoy cerrada a cal y canto. Cerrada de ojos. Cerrada de corazón. Solo quiero estar con los míos. Escupo a los extraños. Insulto a los diferentes. Sólo quiero mi soledad. Embadurnarme de ella. Sé que pasará. Porque al final, todo pasa. ¿Cuándo? Lo ignoro. No quiero mendigar el amor. No quiero reclamarlo. No quiero. No quiero. No quiero. Quiero amor. Amor del bueno. Amor que te estruja Amor que te cuida Amor que te custodia en la enf...