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Intensidad en el tiempo. Una semana condensada en dos días, que ya no son dos días sino recuerdos…

Y la lluvia incesante que los habita, y los ahoga…

Después…

Volver a casa. Volver a la rutina, al día a día, con ritmo lento, con quietud y con calma. Volver a las calles conocidas. Al tiempo que ya no es tiempo sino costumbre. A las comidas que no son de urgencia y de hambre canina, sino nobles y celestiales, sino gustosas y fascinantes. Después saber que has suspendido, que te han “cateado” un trabajo, y con ello toda la asignatura. Y que en junio tocará desgastarse los codos, y asistir a las citas del club de los insomnes. Pero y qué. Te da igual. No te importa. No te afecta. Porque hoy estás en casa. En tu hogar. Y hoy no dependes de aeroplanos espaciales, ni de erupciones siderales. Porque hoy tu dominas. Porque hoy ya no eres esclava del tiempo. Tú decides. Porque ahora, por fin, saboreas este momento. El sabor de lo conocido.

Comentarios

Unknown ha dicho que…
ese sabor inmejorable que no se encuentra en nada más por mucho que se pruebe.
Ripley ha dicho que…
¡qué bueno es ese sabor !
Ico ha dicho que…
y volver volver volver.. a tus brazos otra vez...
Jirafas en Gerundio ha dicho que…
Tú decides,,.....joo qué gozada!

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"Soy lo prohibido"

Estoy enfermera señor, enferma. Deliro constantemente. Permanentemente pensando en los cuerpos que chocan, en jadeos, y en pechos sonrosados. Dentro fuera, dentro fuera, dentro fuera, dentro de ti… Y en una mano que se hunde, que me atraviesa, y me traspasa, como una espada. Y en la aureola de tu vientre. ¡Ay señor! ¡La violencia del amor se ha desatado! ¡Ay señor! ¡El zarpazo del amor me ha alcanzado! Y mira mis manos, aquí te las enseño, y te las entrego. En ellas esta el olor de las prisas, y de las flores que se rompen y estallan. Perdóname señor, por haber atracado su enigma. Pero ahora por favor, ayúdame,¡ayúdame!, y calma mi sed. Y domestica mi amor. Pues no tengo fuerzas suficientes, señor para aguantarlo, para sostener a este monstruo llamado AMOR. Arráncalo de mí. Quítalo de mí. Y corta su recuerdo. Señor, yo sólo quiero ser libre.

Soy un paraíso perdido

Me desvanezco en la nada. No tengo historias. Las palabras han emigrado. Las ideas se han quedado afónicas. No puedo hacer que estalle la primavera en las letras. Nada. Tan sólo goteo rabia. No quiero a nadie. A nadie. Tengo todos los sentidos muertos. Pervertida en la demolición. Sulfatada en la inclemencia de la atrocidad. Me atraganto de tanta maldad. El inferno crece en mí. Me recreo en la inmundicia. Me revuelco en el estiércol. Tan sólo me salen exabruptos de ácido sulfúrico. Tengo la sangre empapada de cólera. Y sucia. Es la mía una sangre que se levanta, que se pone en pie de tanta rabia condensada. Tengo demasiado ruido dentro, tanto que no puedo pensar. Camino y camino y no se hace el futuro. Camino y no me alejo de ésta náusea que me acecha. Soy el lirismo de las babas. Un deseo putrefacto. Tengo el corazón incendiado.  Necesito silencio. Necesito una isla. Hoy van a estallar los cohetes. Y yo quiero estallar con ellos. Ser pólvora. Y nada más.