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He talado todas mis ilusiones, quedándose mi vida completamente desmantelada, y arrasada por el desánimo y la incredulidad, quedándose yerma, árida e inhabitable. Sentir que todo es mentira, que todo es teatro, una invención, una burda ilusión… Y ver que el tiempo se escurre de tus manos, que se escapa, y no haces nada para remediarlo…. Y sentir que no tienes rumbo, que caminas dando tumbos, que es en realidad la vida quien me domina y quien te somete a sus leyes insondables. Sentirme perdida y desgastada. Sentirme aturdida. Y ser tan sólo una mala canción. Y mirar hacia arriba, mirar al cielo, y saber que lo único que quieres es acariciar el cielo, tocarlo levemente aunque sea tan sólo con la punta de mis dedos. Y te sorprendes jugando con una idea que te llevaría a ese paraíso de vainilla y sabor a ron, pero eres demasiado cobarde para llevarla a cabo. Y para que engañarnos, porque dentro de ti tienes un brote de esperanza que te dice que no, que aún no, que no es hora de partir, porque quizás mañana ocurra el milagro… O en este instante….

Comentarios

Unknown ha dicho que…
lo más seguro es apostar por el aquí y ahora, to al "aquitepilloaquitemato"... ir haciendo no va a evitar o impedir el milagro que así, cuando quiera llegar, te pillará menos desanimada o quizá mejor: ya no necesites ningún milagro
Ico ha dicho que…
coincidencias, azar, suerte, depende del momento pero también de cuánto uno haga porque ocurra ... milagros pocos.

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Soy un paraíso perdido

Me desvanezco en la nada. No tengo historias. Las palabras han emigrado. Las ideas se han quedado afónicas. No puedo hacer que estalle la primavera en las letras. Nada. Tan sólo goteo rabia. No quiero a nadie. A nadie. Tengo todos los sentidos muertos. Pervertida en la demolición. Sulfatada en la inclemencia de la atrocidad. Me atraganto de tanta maldad. El inferno crece en mí. Me recreo en la inmundicia. Me revuelco en el estiércol. Tan sólo me salen exabruptos de ácido sulfúrico. Tengo la sangre empapada de cólera. Y sucia. Es la mía una sangre que se levanta, que se pone en pie de tanta rabia condensada. Tengo demasiado ruido dentro, tanto que no puedo pensar. Camino y camino y no se hace el futuro. Camino y no me alejo de ésta náusea que me acecha. Soy el lirismo de las babas. Un deseo putrefacto. Tengo el corazón incendiado.  Necesito silencio. Necesito una isla. Hoy van a estallar los cohetes. Y yo quiero estallar con ellos. Ser pólvora. Y nada más.

Vuelvo

Vuelvo. Después de cinco años. Aquí estoy. Otra vez. En mi refugio. Volver a las letras. Y vuelvo, porque son mi bálsamo, mi lenitivo. Durante cinco años he huido de la vida. No me he encontrado. He vivido de paso. Siempre al borde del precipicio. De abrazos y besos agónicos sin futuros. He mentido. Y me he mentido.  Y me doy pena, por el tiempo perdido. Si naciera otra vez, si me dieran la oportunidad de volver a vivir, cambiaría cosas, pero ya no puedo. Es demasiado tarde. Ahora sólo puedo andar hacía adelante. Ahora estoy cerrada a cal y canto. Cerrada de ojos. Cerrada de corazón. Solo quiero estar con los míos. Escupo a los extraños. Insulto a los diferentes. Sólo quiero mi soledad. Embadurnarme de ella. Sé que pasará. Porque al final, todo pasa. ¿Cuándo? Lo ignoro. No quiero mendigar el amor. No quiero reclamarlo. No quiero. No quiero. No quiero. Quiero amor. Amor del bueno. Amor que te estruja Amor que te cuida Amor que te custodia en la enf...