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Victoria está sola en la habitación. Sola con sus pensamientos y su plan de salvación. Desde su ventana ve la luna. Redonda, jugosa, y tierna, lista para comerse. Como una manzana. Su escritorio es el desorden, el síntoma de su descomposición. Y ahí tiene montañas de papeles, los libros que quiere leer y que presume leer, y que los tiene a medias. Sin terminar. Como todo en su vida. Como incluso esa taza de café de anoche que no apuro, que no se acabo, que no la acabo de sorber. Lo dicho, como todo en su vida. Porque el dolor le crece, porque el dolor se ensancha y la penetra y le corta todo. Y con él nacen sus letras con sangre, y palabras mugrientas, y con ellas se exorciza, y con ellas se alimenta. Una rueda. Una cadena que sabe que tiene que parar y detener. Y así desgasta y malgasta su vida. Una vida que se consume. Mientras tanto ella calla, mientras sufre en silencio, esperando a que alguien la rescate…

Comentarios

Ripley ha dicho que…
me encanta la luna, tiene un poder mágico de atracción sobre mí. Las ventanas, ¿ qué tendrán que las mujeres que escriben recurren tanto a ello? SAlvarse...sólo nosotras mismas podemos salvarnos, sin esperar que nadie nos salve.
Ico ha dicho que…
Ese cometido, es sólo tuyo.. nadie más podrá hacerlo

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Soy un paraíso perdido

Me desvanezco en la nada. No tengo historias. Las palabras han emigrado. Las ideas se han quedado afónicas. No puedo hacer que estalle la primavera en las letras. Nada. Tan sólo goteo rabia. No quiero a nadie. A nadie. Tengo todos los sentidos muertos. Pervertida en la demolición. Sulfatada en la inclemencia de la atrocidad. Me atraganto de tanta maldad. El inferno crece en mí. Me recreo en la inmundicia. Me revuelco en el estiércol. Tan sólo me salen exabruptos de ácido sulfúrico. Tengo la sangre empapada de cólera. Y sucia. Es la mía una sangre que se levanta, que se pone en pie de tanta rabia condensada. Tengo demasiado ruido dentro, tanto que no puedo pensar. Camino y camino y no se hace el futuro. Camino y no me alejo de ésta náusea que me acecha. Soy el lirismo de las babas. Un deseo putrefacto. Tengo el corazón incendiado.  Necesito silencio. Necesito una isla. Hoy van a estallar los cohetes. Y yo quiero estallar con ellos. Ser pólvora. Y nada más.

Vuelvo

Vuelvo. Después de cinco años. Aquí estoy. Otra vez. En mi refugio. Volver a las letras. Y vuelvo, porque son mi bálsamo, mi lenitivo. Durante cinco años he huido de la vida. No me he encontrado. He vivido de paso. Siempre al borde del precipicio. De abrazos y besos agónicos sin futuros. He mentido. Y me he mentido.  Y me doy pena, por el tiempo perdido. Si naciera otra vez, si me dieran la oportunidad de volver a vivir, cambiaría cosas, pero ya no puedo. Es demasiado tarde. Ahora sólo puedo andar hacía adelante. Ahora estoy cerrada a cal y canto. Cerrada de ojos. Cerrada de corazón. Solo quiero estar con los míos. Escupo a los extraños. Insulto a los diferentes. Sólo quiero mi soledad. Embadurnarme de ella. Sé que pasará. Porque al final, todo pasa. ¿Cuándo? Lo ignoro. No quiero mendigar el amor. No quiero reclamarlo. No quiero. No quiero. No quiero. Quiero amor. Amor del bueno. Amor que te estruja Amor que te cuida Amor que te custodia en la enf...