Tus manos sostenían un cigarro pretendiendo estafar la niñez que bailaba en tus pupilas. Querías abandonar el recreo, las canicas, y la comba, y crecer rápido. Querías adentrarte al mundo de los adultos, allí donde la alegría envejece pronto, y la felicidad es tan solo una palabra. Querías sentir el dolor amargo, el grito y el llanto. Por eso empezaste a fumar. Por eso empezaste a maquillar tu vida con codeína, por eso anegaste las nanas de la luna con ginebra… De eso, ya han pasado 10 años. Ahora tan sólo te queda el recuerdo de aquel día, cuando la profesora os pregunto a todos, ¿qué quieres ser de mayor? Tus compañeros se adelantaron: pianista, peluquera, médico… Y tú callabas, ofreciendo un silencio como respuesta. Pero sabías tu destino. Sabías qué querías ser. Superman…. Y volar…. Y escapar del mundo de los incomprendidos…
Me desvanezco en la nada. No tengo historias. Las palabras han emigrado. Las ideas se han quedado afónicas. No puedo hacer que estalle la primavera en las letras. Nada. Tan sólo goteo rabia. No quiero a nadie. A nadie. Tengo todos los sentidos muertos. Pervertida en la demolición. Sulfatada en la inclemencia de la atrocidad. Me atraganto de tanta maldad. El inferno crece en mí. Me recreo en la inmundicia. Me revuelco en el estiércol. Tan sólo me salen exabruptos de ácido sulfúrico. Tengo la sangre empapada de cólera. Y sucia. Es la mía una sangre que se levanta, que se pone en pie de tanta rabia condensada. Tengo demasiado ruido dentro, tanto que no puedo pensar. Camino y camino y no se hace el futuro. Camino y no me alejo de ésta náusea que me acecha. Soy el lirismo de las babas. Un deseo putrefacto. Tengo el corazón incendiado. Necesito silencio. Necesito una isla. Hoy van a estallar los cohetes. Y yo quiero estallar con ellos. Ser pólvora. Y nada más.
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beso