Tus manos sostenían un cigarro pretendiendo estafar la niñez que bailaba en tus pupilas. Querías abandonar el recreo, las canicas, y la comba, y crecer rápido. Querías adentrarte al mundo de los adultos, allí donde la alegría envejece pronto, y la felicidad es tan solo una palabra. Querías sentir el dolor amargo, el grito y el llanto. Por eso empezaste a fumar. Por eso empezaste a maquillar tu vida con codeína, por eso anegaste las nanas de la luna con ginebra… De eso, ya han pasado 10 años. Ahora tan sólo te queda el recuerdo de aquel día, cuando la profesora os pregunto a todos, ¿qué quieres ser de mayor? Tus compañeros se adelantaron: pianista, peluquera, médico… Y tú callabas, ofreciendo un silencio como respuesta. Pero sabías tu destino. Sabías qué querías ser. Superman…. Y volar…. Y escapar del mundo de los incomprendidos…
Estoy enfermera señor, enferma. Deliro constantemente. Permanentemente pensando en los cuerpos que chocan, en jadeos, y en pechos sonrosados. Dentro fuera, dentro fuera, dentro fuera, dentro de ti… Y en una mano que se hunde, que me atraviesa, y me traspasa, como una espada. Y en la aureola de tu vientre. ¡Ay señor! ¡La violencia del amor se ha desatado! ¡Ay señor! ¡El zarpazo del amor me ha alcanzado! Y mira mis manos, aquí te las enseño, y te las entrego. En ellas esta el olor de las prisas, y de las flores que se rompen y estallan. Perdóname señor, por haber atracado su enigma. Pero ahora por favor, ayúdame,¡ayúdame!, y calma mi sed. Y domestica mi amor. Pues no tengo fuerzas suficientes, señor para aguantarlo, para sostener a este monstruo llamado AMOR. Arráncalo de mí. Quítalo de mí. Y corta su recuerdo. Señor, yo sólo quiero ser libre.
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beso