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Es tarde, demasiado tarde… y aún no tengo sueño, aún no tengo ganas de tumbarme en la cama, y cerrar los ojos, y hacer que duermo, porque para que engañarnos, sé perfectamente que la noche va a ser larga, una de esas noches donde estas condenada a la perpetuidad de la desvela. Delante de esto he decido negociar con la vida, y ponerme a escribir. Entretener un poco el tiempo. Y es supongo que es normal, que a veces pasa, que Morfeo nos abandona sin saber por qué, y nos deja solos, con nosotros mismos. Y quizás vosotras que ahora mismo me estáis leyendo, os habrá sucedido lo mismo, y ahí nos encontrábamos las dos solas solitarias en la penumbra, en alguna parte del universo, merodeando en la madrugada, entre el paréntesis de la realidad, y el deseo. O quizás habréis deambulando por sueños amables, o quizás habréis tenido pesadillas atroces, o… quien sabe, quizás no tuvisteis ni sueños porque de tan cansadas de todo el día, tenías también cansados los sueños y no despertaron. La cuestión es que hoy, y sí, ya lo he dicho, y es que estoy cansada, que ando fatigada, pero no tengo sueño. Y es que hoy, en este día de San Jordi, se me han vuelto a desatar los pensamientos negros, las palabras sucias y turbias, y entonces una oleada de tristeza me ha inundado por dentro. Veo como mi alrededor va cambiando: mis amigas crecen, se juntan, se casan, tienen hijos, y yo mientras continuo en el mismo estado, impertérrita a lo que sucede, inamovible a los acontecimientos. Yo, aquí, la que escribe, continúa siendo la sola, la solitaria, la chica triste y sin salvación alguna, porque ya ven, son 28 años los que tengo, son 28 años el tiempo que deambulo por este mundo y aún nadie me ha dicho: “Te quiero”. Ni una puta relación. Ni una maldita novia. Ningún otro yo. Así que me pregunto que es aquello que no hago, que es aquello que tendría que hacer de manera diferente, de otra forma, porque ahora mismo estoy atrapada en un laberinto. Y sí, sí, ya sé el discurso que ahora toca escuchar y que me han repetido hasta la saciedad: eso ocurre cuando menos te lo esperas, cuando menos lo buscas, cuando menos piensas en ello… Y puedo asegurar y aseguro que a lo largo de estos 28 años, ha habido tiempo de todo: de buscarla rabiosa y desesperadamente. De estar con los míos y tan sólo estar con los míos. De estar tan sólo conmigo. Y nada. Absolutamente nada. No ocurre, ni sucede nada. Dicen que lo que yo busco no existe. Será eso, quien sabe, será….

Comentarios

E ha dicho que…
seguro que sí existe... y a lo mejor está desvelada también merodeando en la madrugada, entre el paréntesis de la realidad y el deseo, y hasta puede que incluso te esté leyendo; y puede que lo que tengas que hacer que ya haces sea seguir escribiendo, solo puede... :)
Unknown ha dicho que…
28 años... las salvaciones están intactas, sólo estás triste y la tristeza distorsiona y dimensionas el resto de cosas que te rodeen y la forma de mirarlas y las espectativas... Tienes 28 años y ese es el mejor salvavidas, la mejor excusa, el mejor proyecto... y sabes? tienes la gran gran gran suerte de poder y saber escribrilo y que alguien -alguien¡- lo lea
Unknown ha dicho que…
ah¡¡ se me olvidaba Buenos días a las dos.. cuando desperteís¡¡
Victoria Dubrovnik ha dicho que…
E, ¿Pudiste conciliar ya el sueño? Veo que tú también eres un alma noctura :P
Gracias por tus palabras. Si estaba o no estaba por allí, en la noche, es todo un misterio…. La clave reside en el futuro, y eso sí, mientras tanto, seguiré escribiendo…
Disfruta del día!
Exitus, lo dicho. Gracias! Y perdona por mi "avasallamiento" de emails... Lo dicho, es la noche que me confunde...

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Me desvanezco en la nada. No tengo historias. Las palabras han emigrado. Las ideas se han quedado afónicas. No puedo hacer que estalle la primavera en las letras. Nada. Tan sólo goteo rabia. No quiero a nadie. A nadie. Tengo todos los sentidos muertos. Pervertida en la demolición. Sulfatada en la inclemencia de la atrocidad. Me atraganto de tanta maldad. El inferno crece en mí. Me recreo en la inmundicia. Me revuelco en el estiércol. Tan sólo me salen exabruptos de ácido sulfúrico. Tengo la sangre empapada de cólera. Y sucia. Es la mía una sangre que se levanta, que se pone en pie de tanta rabia condensada. Tengo demasiado ruido dentro, tanto que no puedo pensar. Camino y camino y no se hace el futuro. Camino y no me alejo de ésta náusea que me acecha. Soy el lirismo de las babas. Un deseo putrefacto. Tengo el corazón incendiado.  Necesito silencio. Necesito una isla. Hoy van a estallar los cohetes. Y yo quiero estallar con ellos. Ser pólvora. Y nada más.

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