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La tristeza infinita...

Victoria anda cansada. Devastada. Desolada. Congestionada de tristeza, de una tristeza que la golpea incesantemente, constantemente, de una tristeza demoledora que la impide avanzar, que la impide avanzar con equilibrio, y con paso ligero. Lo dicho, Victoria anda pulverizada por la tristeza, y no sabe cómo quitársela, no sabe como arrancársela de encima, como exterminarla, como sacudírsela, porque es que siempre vuelve otra vez a cometer los mismos errores, los mismos errores, las mismas catástrofes. Esta herida de silencio. Y sólo tiene ganas de llorar, ganas de escupir esa maldita y dañina tristeza…. Pero es que ni tan siquiera eso le sale, es que ni tan siquiera es capaz de iniciarse en el llanto de la angustia y la agonía… Y es que después, después está esa primavera que no llega, esa primavera que no se revela, que no se muestra… Y el invierno que la arrasa dentro, que la destruye y la aniquila aún más por adentro… Pobre Victoria… pulverizada por la tristeza…. Piensa en el futuro, en la incertidumbre del destino, y no se ve. No tiene ninguna imagen de Victoria… Pobre Victoria…

Comentarios

Saltinbanqui ha dicho que…
Sigo pensando que deberia hacer mas honor a su nombre.
Ico ha dicho que…
Victoria se está viendo desde fuera, por lo que ya está saliendo del pozo, aunque ella no lo crea, se ve y se acepta en su tristeza pero la va dejando poco a poco atrás como la piel del cangrejo...

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Soy un paraíso perdido

Me desvanezco en la nada. No tengo historias. Las palabras han emigrado. Las ideas se han quedado afónicas. No puedo hacer que estalle la primavera en las letras. Nada. Tan sólo goteo rabia. No quiero a nadie. A nadie. Tengo todos los sentidos muertos. Pervertida en la demolición. Sulfatada en la inclemencia de la atrocidad. Me atraganto de tanta maldad. El inferno crece en mí. Me recreo en la inmundicia. Me revuelco en el estiércol. Tan sólo me salen exabruptos de ácido sulfúrico. Tengo la sangre empapada de cólera. Y sucia. Es la mía una sangre que se levanta, que se pone en pie de tanta rabia condensada. Tengo demasiado ruido dentro, tanto que no puedo pensar. Camino y camino y no se hace el futuro. Camino y no me alejo de ésta náusea que me acecha. Soy el lirismo de las babas. Un deseo putrefacto. Tengo el corazón incendiado.  Necesito silencio. Necesito una isla. Hoy van a estallar los cohetes. Y yo quiero estallar con ellos. Ser pólvora. Y nada más.

"Soy lo prohibido"

Estoy enfermera señor, enferma. Deliro constantemente. Permanentemente pensando en los cuerpos que chocan, en jadeos, y en pechos sonrosados. Dentro fuera, dentro fuera, dentro fuera, dentro de ti… Y en una mano que se hunde, que me atraviesa, y me traspasa, como una espada. Y en la aureola de tu vientre. ¡Ay señor! ¡La violencia del amor se ha desatado! ¡Ay señor! ¡El zarpazo del amor me ha alcanzado! Y mira mis manos, aquí te las enseño, y te las entrego. En ellas esta el olor de las prisas, y de las flores que se rompen y estallan. Perdóname señor, por haber atracado su enigma. Pero ahora por favor, ayúdame,¡ayúdame!, y calma mi sed. Y domestica mi amor. Pues no tengo fuerzas suficientes, señor para aguantarlo, para sostener a este monstruo llamado AMOR. Arráncalo de mí. Quítalo de mí. Y corta su recuerdo. Señor, yo sólo quiero ser libre.