Hoy Victoria ha ido al cine con Helena y Pedro. Han sido fieles a su liturgia. Primero han tomado un café con leche, y se han explicado su semana, y ahora mismo esa conversación anda desvanecida en la memoria de Victoria. Ha desaparecido, se ha diluido en el olvido, porque ahora mismo tan sólo piensa en la película que acaba de ver, porque ahora mismo aún se encuentra ahogada de tristeza, de rabia, de impotencia, y de preguntas que estallan en su cabeza y que no encuentran respuesta. Victoria ha ido a ver “Precious”, ha ido viéndola convencida que iba a llorar, que se iba a convertir en un ser lluvioso, pero la necesitaba, la quería ver, porque las historias tristes son las que más le gustan. Y tiene rabia, ira y furia, de por qué suceden esas cosas, porque a veces no decimos BASTA, porque sufrimos, porque permitimos nuestra propia devastación de manera inexorable, y tan sólo para sentir la mordedura del amor, de aquello que se llama AMOR… Joder… porque ese quebranto, y esa aniquilación…. Y fue la madre, la madre quién lo permitió, quién le dio permiso para que ocurriera esa hecatombe…
Y después de dar, y dar más vueltas a la cabeza Victoria tiene clara una cosa, y después de ver ese drama, después de ver esa historia, de la que aún anda empachada de lágrimas, sabe y tiene claro una cosa, y es que tiene que continuar creciendo, tiene que continuar leyendo, escribiendo, aprendiendo todo lo que esta aprendiendo, sabiendo que con eso no basta, que nunca es suficiente para que eso no ocurra, para que la muerte no alcance al amor, porque Victoria sea como sea, ella quiere enseñar educar a las emociones, quiere adiestrarlas, domesticarlas, que sean más fáciles de tocar y de entender, y que las emociones sucias las podamos arrancar de nuestra piel… y que sea, que sea para los humildes, coño, para los pobres, para los más necesitados, para la angustia de la calle…. Y piensa Victoria que… ¡A la mierda las organizaciones!
Y después de dar, y dar más vueltas a la cabeza Victoria tiene clara una cosa, y después de ver ese drama, después de ver esa historia, de la que aún anda empachada de lágrimas, sabe y tiene claro una cosa, y es que tiene que continuar creciendo, tiene que continuar leyendo, escribiendo, aprendiendo todo lo que esta aprendiendo, sabiendo que con eso no basta, que nunca es suficiente para que eso no ocurra, para que la muerte no alcance al amor, porque Victoria sea como sea, ella quiere enseñar educar a las emociones, quiere adiestrarlas, domesticarlas, que sean más fáciles de tocar y de entender, y que las emociones sucias las podamos arrancar de nuestra piel… y que sea, que sea para los humildes, coño, para los pobres, para los más necesitados, para la angustia de la calle…. Y piensa Victoria que… ¡A la mierda las organizaciones!
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