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"Menos humos. Y más libertad"


Me han arrebatado mi placer diario:
Ir al bar, escuchar el tintineo de las cucharillas del café,
Leer una novela decimonónica
Y respirar. Humo. O no. Encender un cigarrillo. O no.
Decidir, al fin y al cabo.

A mi hija le han despojado de su placer infantil:
Ir con bicicleta, caerse, llorar, buscar el refugio de los brazos de su madre,
Celebrar que es domingo, celebrar el esfuerzo
Tener hambre…
Y comer. Comer un Happy Meal o no. Devorar fruta o carne.
Elegir, al fin y al cabo.


A mi hermana le han denegado su placer juvenil:
Llegar a casa. Llegar cansada. Llegar sin ganas.
Decidir que mañana estudiará para el examen, que el mañana es suficiente,
para todo y para siempre…
Y encender el ordenador.
Y querer bajar la última canción underground. Y la última de Burton. O no.
Escoger, al fin y al cabo.

A mi compañero de trabajo le han robado su placer oficinista:
Llegar de la calle sentir frío en el cuerpo, en las manos, en los pies
Llegar de la calle sentir un calor aplastante y delirante,
Y subir la temperatura del calefactor. Al máximo. Al límite. Alrededor de los 30º. O no
Y encender el aire acondicionado, y querer helarse. . Cristalizarse… O no.
Ser invierno o verano…
Preferir, al fin y al cabo

Y hoy mi abuelo, ha perdido su último deseo, su último placer:
Saber que el futuro no le alcanza y que la vida ya se acaba
Y querer que la muerte le cace.
Querer morir. Morir dignamente.
Ser un muerto más.
Ser libre, al fin y al cabo.

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Soy un paraíso perdido

Me desvanezco en la nada. No tengo historias. Las palabras han emigrado. Las ideas se han quedado afónicas. No puedo hacer que estalle la primavera en las letras. Nada. Tan sólo goteo rabia. No quiero a nadie. A nadie. Tengo todos los sentidos muertos. Pervertida en la demolición. Sulfatada en la inclemencia de la atrocidad. Me atraganto de tanta maldad. El inferno crece en mí. Me recreo en la inmundicia. Me revuelco en el estiércol. Tan sólo me salen exabruptos de ácido sulfúrico. Tengo la sangre empapada de cólera. Y sucia. Es la mía una sangre que se levanta, que se pone en pie de tanta rabia condensada. Tengo demasiado ruido dentro, tanto que no puedo pensar. Camino y camino y no se hace el futuro. Camino y no me alejo de ésta náusea que me acecha. Soy el lirismo de las babas. Un deseo putrefacto. Tengo el corazón incendiado.  Necesito silencio. Necesito una isla. Hoy van a estallar los cohetes. Y yo quiero estallar con ellos. Ser pólvora. Y nada más.

"Soy lo prohibido"

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